lunes, 23 de mayo de 2016

LA FARSA DEL TEATRO DE LA VIDA

¿Quién es el mayor?
(Mr. 9.33-37; Lc. 9.46-48)

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?  ... Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. 

Mateo 18-Reina-Valera 1960 (RVR1960)

En el zaguán de la Casa Consistorial (Ayuntamiento de Palma de Mallorca)

Dedicado a todos los farsantes,

a todos aquéllos que tienen dos caras,
a todos aquéllos que juegan con dos barajas,
a todos aquéllos que me mienten, o lo intentan,
a todos aquéllos que me engañan, o lo intentan,
a todos aquéllos que me prometen, pero después no hacen,
a todos aquéllos que dicen algo que no sienten, para quedar bien,
a todos aquéllos falsos e hipócritas, que prometen lo que no hacen,
a todos aquéllos que me abusan, o lo intentan,
a todos aquéllos que me usan, o lo intentan,
a todos aquéllos que son incapaces de devolverme lo recibido antes,
a todos aquéllos que dicen que me aman, 
aunque no sepan lo que esto significa,
pero que ya tienen el puñal preparado para la traición.

Porque todo lo que hacen, conmigo o con los demás,
o intentan hacer conmigo o con los demás,
es lo mismo que se están haciendo a sí mismos,
pero no se dan cuenta de nada,
están demasiado ocupados en cuidar su falsa imagen.

Para que sepan que yo me doy cuenta de todo,
para que no jueguen conmigo ni lo intenten,
para que no me mientan ni lo intenten,
para que no me engañen ni lo intenten,
para que no me digan lo que no sienten,
para que no me digan lo que no harán,
para que dejen de jugar con dos barajas,
para que dejen de tener dos caras,
para que dejen de estar divididos y separados,
para que salgan o intenten salir de su personal esquizofrenia,
y antes de que sea demasiado tarde.       

HECHOS, NO PALABRAS
 
Non diligamus verbo nec lingua sed opere et veritate.
No améis con palabras o con la lengua, sino con obras y verdad.
 
LA FARSA DEL TEATRO DE LA VIDA
 
(La imagen, las apariencias, la fachada, el fingimiento, la hipocresía, la falsedad, la máscara, el antifaz, la simulación, el disimulo, el cinismo, ...)     
     
La farsa, sí, has leído bien, esto es la Vida, una farsa en general ... Una farsa la que hace mucha gente, una farsa la que hemos hecho todos, una farsa que todos nos creemos, una farsa que aparenta ser real, pero que no lo es, aparenta ser real entre los actores farsantes, o los fariseos como diría Jesús de Nazaret, pero que resulta totalmente visible ante aquellas personas que no la representan, es decir, ante aquellos individuos que son ellos mismos, los que no necesitan usar ningún tipo de disfraz, los que no necesitan aparentar lo que no son, los que no necesitan de una imagen, pues todas las imágenes siempre son falsas, nunca son reales, aunque muchos no se hayan dado cuenta todavía de esto. Y está claro que no se darán cuenta, porque tienen una grave separación entre la mente y el cuerpo, una grave división entre la casa VI y la casa XII de la Astrología.

Cuando nacemos somos unos niños ingenuos, pero que a lo largo de la vida somos más o menos moldeados por los adultos, de acuerdo con lo que ellos son, no de acuerdo a lo que somos nosotros, aunque la verdad es que también está escrito que deba ser así. Todos venimos al mundo para representar nuestra propia Obra de Teatro, para representar lo que no somos y para después ponerle remedio, pero el único remedio es ser uno mismo, y es decir, salir de todo aquello que aprendimos, de todo aquello que nos enseñaron, de la educación recibida, sí, de la educación recibida, he dicho bien. La educación que recibimos es el modo que tuvieron de moldearnos, de hacernos a imagen y semejanza de nuestros padres y de nuestros maestros, con sus errores y sus aciertos, pero en definitiva con un disfraz, que nos ha ocultado durante muchos años de nosotros mismos, de nuestro verdadero ser.

Yo sé que mucha gente no entenderá esto, sin embargo hay otros muchos que sí lo pueden comprender, aquéllos que han necesitado de varios años de su vida, para darse cuenta de que estábamos representado una farsa, de que no éramos reales ... Nos ha pasado a mucha gente, hemos creído ser, pero no éramos, sí, no éramos, solamente éramos una imagen que no tenía ninguna relación con nosotros. Así es la Vida, una farsa en general, es una gran comedia la que hacemos, hasta que nos damos cuenta y decidimos ser otra vez niños, sí, hasta que decidimos desaprender lo aprendido y vaciar lo llenado, para aquedar libres de todo condicionamiento, para así llegar al encuentro con uno mismo, para llegar al final del camino, al regreso al hogar interno y eterno, o al Reino de los Cielos como nos decía Jesucristo.

Ante esto pasa una cosa muy simple, la gente que todavía está representado su farsa, y de la cual no se ha dado cuenta todavía, cree que los demás no se dan cuenta, esto es lo mismo que le sucede a él, y es así en la gran mayoría de ocasiones y con la gran mayoría de gente, pero no es así en otra gente, quienes sí nos damos cuenta de la farsa que se representa ... Ante esto solamente hay dos opciones, o al menos yo solamente veo dos, una es dejar que el individuo siga siendo un "farsante", y como consecuencia tal, abandonar la relación que tengamos, o intentar hacérselo ver, pero la segunda opción es casi imposible, pues inmediatamente nos pondrá su mecanismo de defensa para no admitir su farsa ... En este caso es prácticamente imposible y entiendo que hay que dejarlo hacer, ya la Vida se encargará cuando le llegue el momento oportuno, el momento correcto que deba ser, cuando se canse de usar el disfraz de "farsante" y decida regresar y curar el pasado, salvo que quiera seguir en su primera parte del Juego del Escondite, y por lo tanto enterrar en el cuerpo físico todos sus bloqueos mentales.  

Yo no quiero seguir las enseñanzas de nadie, tal vez porque me gusta ser un alma libre, tal vez porque ya he dejado de creer en muchas cosas, y en muchas personas, y quizás por esto ya no tengo más alternativa que continuar experimentando la Vida, tan triste a veces pero tan alegre otras, y ya lo dicen, estamos en un “valle de lágrimas”, pero afortunadamente no todos lloramos al mismo tiempo ¿quién sabe lo que sucedería, si lo hiciéramos todos en el mismo momento? … Hay un tiempo para reír o otro tiempo para llorar, esto nos dice el Eclesiastés, también lo dice la Astrología y el sentido común, pero, y por encima de esto, hay un tiempo para vivir la Vida “por miedo”, ... y otro tiempo para vivirla “por amor a uno mismo”.

Debido a que hay un tiempo para cada cosa, hay un tiempo para el miedo y otro tiempo para el amor, todos comenzamos a vivir la Vida con ciertos miedos a la supervivencia, que por supuesto heredamos de nuestra familia, y que por supuesto también traemos pendientes desde ya hace, nunca se sabe, cuantísimo tiempo de otras vidas anteriores, es algo de lo que cada vez yo estoy mucho más convencido, de que debe ser así, ésta es tal vez la única explicación que he podido encontrar, a una serie de cosas que nos suceden en la Vida. Durante este tiempo que vivimos la Vida, “por miedo”, todos hacemos lo imposible por sobrevivir, aunque sea rebajándonos delante de los demás, aunque tengamos que bajarnos los pantalones y dejar que nos pisoteen, nos ha sucedido prácticamente a todos. Unos por el miedo a que puedan ser despedidos de su trabajo, dejan que el jefe les abuse todo lo que quiere y más. Otros por el miedo a quedarse sin pareja, se arrodillan delante del otro, o se dejan menospreciar o cualquier otra cosa. Otros por el miedo a no tener suficiente, trabajan como locos para así asegurarse la supervivencia, no disfrutan de la Vida, y así sucesivamente, podría ser interminable la lista de los miedos que nos matan.

Más adelante, llega un momento en que la dignidad está por encima de todo, y ya nos importa un pepino la supervivencia, así entonces reclamamos nuestro derecho a existir, el derecho a ser nosotros mismos, y algo que por supuesto habíamos perdido en la primera parte de esa vida. A partir de aquí ya todo nos da bien igual, si nos morimos o si seguimos vivos, pero ya nunca más querremos vivir con la angustia de los miedos, que no nos permiten vivir la vida de manera más serena y tranquila. Está claro que muchas veces hay que someterse a determinadas autoridades y abusos de poder, pues la Vida también nos tiene preparados estos momentos, y no se pueden eludir, y escritos estaban que así debían de ser, ahí renegamos de soltarnos, y preferimos seguir en el Teatro de la Vida, continuar ejerciendo el papel de mendigo, y en lugar del papel de reyes que todos nosotros somos. El problema es siempre el mismo, hay que enfrentarse directamente con ese miedo, que antes nos bloqueaba, y entonces sucede algo muy sencillo, pero no es fácil, sucede que la Vida nos obliga después a vivir, con toda su intensidad la otra cara de la moneda.

Dragón de Na Coca o Na Coca disfrazada de dragón, en Palma de Mallorca
o también el dragón o sombra que todos hemos guardado en nuestro inconsciente.

La otra cara de la moneda, es aquella sombra que hemos creado dentro de nosotros mismos, y para así no ver el miedo al que no nos queríamos enfrentar, entonces a partir del momento que decidimos, que ya no queremos vivir la Vida “por miedo”, pues así comenzamos, … pero la Vida nos obligará a vivir, y al mismo tiempo a sentir, aquella sombra y aquellos miedos que antes no eran conscientes, pero que ya han comenzado a iluminar nuestra consciencia … Da la impresión de que una vez decidimos salir de este Teatro, pues ya todo irá de maravilla, y ya nos sentimos más fuertes y sin miedo, ya hemos comenzado a sentir la auto-estima, el amor a uno mismo, y por tanto a vivir la Vida “por amor”. Esto es algo que le sucede a mucha gente en un momento determinado de la vida, hay un tiempo para cada cosa, pero, y al mismo tiempo también lo hay para sentir, todo este bloqueo que nos hemos hecho durante tantos años, y por lo tanto la cosa no es tan sencilla y rápida de transmutar. Hay que tener siempre un gran valor, para tomar una decisión así, pero es lo que se debe hacer, si realmente el individuo quiere reconciliarse con esa polaridad perdida, y aunque esto puede durar muchos, o todos los años de vida de la persona.

Mientras tanto, y durante este primer tiempo de la Vida, y al haberla vivido “por miedo”, nos ha hecho ser unos simples “teatreros”, no hemos sido nosotros mismos, hemos sido una gran farsa y hemos estado interpretando, el papel que nos fue asignado en el guion escrito, así no hemos sido reales con nosotros mismos, y por supuesto tampoco con los demás seres. Por este motivo y otros, considero que esta vida tiene un gran componente de Gran Teatro, es lo que hacemos la mayor parte de ella, seguir actuando como si fuéramos actores, y en el escenario que a cada momento y circunstancia nos corresponde, pero nunca habíamos sido personas reales, sinceras, honestas, leales, y otros adjetivos más, a nosotros mismos, que a fin de todo somos lo único a lo que le debemos un gran amor, pero, si no nos amamos a nosotros mismos, es imposible que digamos que amamos a los demás ... En este caso la Obra de Teatro ha sido la representación de una farsa, la representación de una comedia, y creo que con esto ya he explicado bien tal como yo veo la Vida, y aunque cada uno tiene el derecho de verla como prefiera. 

Solamente, cuando hemos salido de este Teatro, es cuando realmente somos nosotros mismos, cuando ya no necesitamos hacer ningún papel, porque ya no son necesarios, han desaparecido todos los miedos y todos los personajes, entonces estamos en nuestro propio centro, el centro del amor y auto-estima, y justamente aquello que antes no teníamos, pues al vivir “por miedo”, nos ha tocado vivir sin dignidad, y con lo cual hemos creado un odio hacia nosotros mismos. La Vida también querrá, que después todos nos reconciliemos con este odio, por tanto no quedará otra alternativa que sentirlo bien en las entrañas, hasta que llegue el tiempo correspondiente y se haya disuelto totalmente, mientras no sea así, tampoco podremos saber lo que representa el verdadero amor, a uno mismo y a los demás. Esto también era lo que predicaba Jesucristo, pero como siempre, nadie le entendió.

Texto del libro "Tres hermanos y un final" - Diario de un karma familiar (IV) - El Juego del Escondite (el encuentro). Reservados los derechos de autor. DF. Nomemientas Gavilán.

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Ahora bien, cuando Dios juega al escondite y pretende ser tú y yo, lo hace tan bien, que le lleva muchísimo tiempo recordar, cuándo y cómo se inventó a sí mismo. Pero ahí está, precisamente, la gracia del juego, es lo que Él quería conseguir. No quiere encontrarse a sí mismo demasiado pronto, pues esto estropearía el juego. Por eso es tan difícil para ti y para mí, darnos cuenta de que somos Dios disfrazado y oculto. Pero cuando el juego se ha prolongado tiempo suficiente, ya todos nosotros despertamos, o dejamos de simular, y entonces recordamos que no somos mas que el único Sí-mismo, ... el Dios que es todo lo que es y que vive por siempre jamás.