(Mr. 9.33-37; Lc. 9.46-48)
En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús,
diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? ... Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de
ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis
como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño,
ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba
en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.
Mateo
18-Reina-Valera 1960 (RVR1960)
![]() |
| En el zaguán de la Casa Consistorial (Ayuntamiento de Palma de Mallorca) |
Dedicado a todos los farsantes,
a todos aquéllos que tienen dos caras,
a todos aquéllos que juegan con dos barajas,
a todos aquéllos que me mienten, o lo intentan,
a todos aquéllos que me engañan, o lo intentan,
a todos aquéllos que me prometen, pero después no hacen,
a todos aquéllos que dicen algo que no sienten, para quedar bien,
a todos aquéllos falsos e hipócritas, que prometen lo que no hacen,
a todos aquéllos que me abusan, o lo intentan,
a todos aquéllos que me usan, o lo intentan,
a todos aquéllos que son incapaces de devolverme lo recibido antes,
a todos aquéllos que dicen que me aman,
aunque no sepan lo que esto significa,
pero que ya tienen el puñal preparado para la traición.
Porque todo lo que hacen, conmigo o con los demás,
o intentan hacer conmigo o con los demás,
es lo mismo que se están haciendo a sí mismos,
pero no se dan cuenta de nada,
están demasiado ocupados en cuidar su falsa imagen.
Para que sepan que yo me doy cuenta de todo,
para que no jueguen conmigo ni lo intenten,
para que no me mientan ni lo intenten,
para que no me engañen ni lo intenten,
para que no me digan lo que no sienten,
para que no me digan lo que no harán,
para que dejen de jugar con dos barajas,
para que dejen de tener dos caras,
para que dejen de estar divididos y separados,
para que salgan o intenten salir de su personal esquizofrenia,
y antes de que sea demasiado tarde.
a todos aquéllos que tienen dos caras,
a todos aquéllos que juegan con dos barajas,
a todos aquéllos que me mienten, o lo intentan,
a todos aquéllos que me engañan, o lo intentan,
a todos aquéllos que me prometen, pero después no hacen,
a todos aquéllos que dicen algo que no sienten, para quedar bien,
a todos aquéllos falsos e hipócritas, que prometen lo que no hacen,
a todos aquéllos que me abusan, o lo intentan,
a todos aquéllos que me usan, o lo intentan,
a todos aquéllos que son incapaces de devolverme lo recibido antes,
a todos aquéllos que dicen que me aman,
aunque no sepan lo que esto significa,
pero que ya tienen el puñal preparado para la traición.
Porque todo lo que hacen, conmigo o con los demás,
o intentan hacer conmigo o con los demás,
es lo mismo que se están haciendo a sí mismos,
pero no se dan cuenta de nada,
están demasiado ocupados en cuidar su falsa imagen.
Para que sepan que yo me doy cuenta de todo,
para que no jueguen conmigo ni lo intenten,
para que no me mientan ni lo intenten,
para que no me engañen ni lo intenten,
para que no me digan lo que no sienten,
para que no me digan lo que no harán,
para que dejen de jugar con dos barajas,
para que dejen de tener dos caras,
para que dejen de estar divididos y separados,
para que salgan o intenten salir de su personal esquizofrenia,
y antes de que sea demasiado tarde.
![]() |
| HECHOS, NO PALABRAS |
Non
diligamus verbo nec lingua sed opere et veritate.
No améis con palabras o con la lengua, sino con obras y
verdad.
LA FARSA DEL TEATRO DE LA VIDA
(La imagen, las apariencias, la fachada, el fingimiento, la hipocresía, la falsedad, la máscara, el antifaz, la simulación, el disimulo, el cinismo, ...)
La farsa, sí, has leído bien, esto es la Vida, una farsa en general ... Una farsa la que hace mucha gente, una farsa la que hemos hecho todos, una farsa que todos nos creemos, una farsa que aparenta ser real, pero que no lo es, aparenta ser real entre los actores farsantes, o los fariseos como diría Jesús de Nazaret, pero que resulta totalmente visible ante aquellas personas que no la representan, es decir, ante aquellos individuos que son ellos mismos, los que no necesitan usar ningún tipo de disfraz, los que no necesitan aparentar lo que no son, los que no necesitan de una imagen, pues todas las imágenes siempre son falsas, nunca son reales, aunque muchos no se hayan dado cuenta todavía de esto. Y está claro que no se darán cuenta, porque tienen una grave separación entre la mente y el cuerpo, una grave división entre la casa VI y la casa XII de la Astrología.
Cuando nacemos somos unos niños ingenuos, pero que a lo largo de la vida somos más o menos moldeados por los adultos, de acuerdo con lo que ellos son, no de acuerdo a lo que somos nosotros, aunque la verdad es que también está escrito que deba ser así. Todos venimos al mundo para representar nuestra propia Obra de Teatro, para representar lo que no somos y para después ponerle remedio, pero el único remedio es ser uno mismo, y es decir, salir de todo aquello que aprendimos, de todo aquello que nos enseñaron, de la educación recibida, sí, de la educación recibida, he dicho bien. La educación que recibimos es el modo que tuvieron de moldearnos, de hacernos a imagen y semejanza de nuestros padres y de nuestros maestros, con sus errores y sus aciertos, pero en definitiva con un disfraz, que nos ha ocultado durante muchos años de nosotros mismos, de nuestro verdadero ser.
Yo sé que mucha gente no entenderá esto, sin embargo hay otros muchos que sí lo pueden comprender, aquéllos que han necesitado de varios años de su vida, para darse cuenta de que estábamos representado una farsa, de que no éramos reales ... Nos ha pasado a mucha gente, hemos creído ser, pero no éramos, sí, no éramos, solamente éramos una imagen que no tenía ninguna relación con nosotros. Así es la Vida, una farsa en general, es una gran comedia la que hacemos, hasta que nos damos cuenta y decidimos ser otra vez niños, sí, hasta que decidimos desaprender lo aprendido y vaciar lo llenado, para así quedar libres de todo condicionamiento, para así llegar al encuentro con uno mismo, para llegar al final del camino, al regreso al hogar interno y eterno, o al Reino de los Cielos como nos decía Jesucristo.
Ante esto pasa una cosa muy simple, la gente que todavía está representado su farsa, y de la cual no se ha dado cuenta todavía, cree que los demás no se dan cuenta, esto es lo mismo que le sucede a él, y es así en la gran mayoría de ocasiones y con la gran mayoría de gente, pero no es así en otra gente, quienes sí nos damos cuenta de la farsa que se representa ... Ante esto solamente hay dos opciones, o al menos yo solamente veo dos, una es dejar que el individuo siga siendo un "farsante", y como consecuencia tal, abandonar la relación que tengamos, o intentar hacérselo ver, pero la segunda opción es casi imposible, pues inmediatamente nos pondrá su mecanismo de defensa para no admitir su farsa ... En este caso es prácticamente imposible y entiendo que hay que dejarlo hacer, ya la Vida se encargará cuando le llegue el momento oportuno, el momento correcto que deba ser, cuando se canse de usar el disfraz de "farsante" y decida regresar y curar el pasado, salvo que quiera seguir en su primera parte del Juego del Escondite, y por lo tanto enterrar en el cuerpo físico todos sus bloqueos mentales.
Yo
no quiero seguir las enseñanzas de nadie, tal vez porque me gusta
ser un alma libre, tal vez porque ya he dejado de creer en muchas
cosas, y en muchas personas, y quizás por esto ya no tengo más
alternativa que continuar experimentando la Vida, tan triste a veces
pero tan alegre otras, y ya lo dicen, estamos en un “valle de
lágrimas”, pero afortunadamente no todos lloramos al mismo tiempo
¿quién sabe lo que sucedería, si lo hiciéramos todos en el mismo
momento? … Hay un tiempo para reír o otro tiempo para llorar, esto
nos dice el Eclesiastés, también lo dice la Astrología y el
sentido común, pero, y por encima de esto, hay un tiempo para vivir
la Vida “por miedo”, ... y otro tiempo para vivirla “por amor a uno
mismo”.
Debido
a que hay un tiempo para cada cosa, hay un tiempo para el miedo y
otro tiempo para el amor, todos comenzamos a vivir la Vida con
ciertos miedos a la supervivencia, que por supuesto heredamos de
nuestra familia, y que por supuesto también traemos pendientes desde
ya hace, nunca se sabe, cuantísimo tiempo de otras vidas anteriores,
es algo de lo que cada vez yo estoy mucho más convencido, de que
debe ser así, ésta es tal vez la única explicación que he podido
encontrar, a una serie de cosas que nos suceden en la Vida. Durante
este tiempo que vivimos la Vida, “por miedo”, todos hacemos lo
imposible por sobrevivir, aunque sea rebajándonos delante de los
demás, aunque tengamos que bajarnos los pantalones y dejar que nos
pisoteen, nos ha sucedido prácticamente a todos. Unos por el miedo a
que puedan ser despedidos de su trabajo, dejan que el jefe les abuse
todo lo que quiere y más. Otros por el miedo a quedarse sin pareja,
se arrodillan delante del otro, o se dejan menospreciar o cualquier
otra cosa. Otros por el miedo a no tener suficiente, trabajan como
locos para así asegurarse la supervivencia, no disfrutan de la Vida,
y así sucesivamente, podría ser interminable la lista de los miedos que nos matan.
Más
adelante, llega un momento en que la dignidad está por encima de
todo, y ya nos importa un pepino la supervivencia, así entonces
reclamamos nuestro derecho a existir, el derecho a ser nosotros
mismos, y algo que por supuesto habíamos perdido en la primera parte
de esa vida. A partir de aquí ya todo nos da bien igual, si nos
morimos o si seguimos vivos, pero ya nunca más querremos vivir con
la angustia de los miedos, que no nos permiten vivir la vida de
manera más serena y tranquila. Está claro que muchas veces hay que
someterse a determinadas autoridades y abusos de poder, pues la Vida
también nos tiene preparados estos momentos, y no se pueden eludir,
y escritos estaban que así debían de ser, ahí renegamos de
soltarnos, y preferimos seguir en el Teatro de la Vida, continuar
ejerciendo el papel de mendigo, y en lugar del papel de reyes que
todos nosotros somos. El problema es siempre el mismo, hay que
enfrentarse directamente con ese miedo, que antes nos bloqueaba, y
entonces sucede algo muy sencillo, pero no es fácil, sucede que la Vida nos obliga después a vivir, con toda su intensidad la otra cara de la moneda.
o también el dragón o sombra que todos hemos guardado en nuestro inconsciente.
La
otra cara de la moneda, es aquella sombra que hemos creado dentro de
nosotros mismos, y para así no ver el miedo al que no nos queríamos
enfrentar, entonces a partir del momento que decidimos, que ya no
queremos vivir la Vida “por miedo”, pues así comenzamos, …
pero la Vida nos obligará a vivir, y al mismo tiempo a sentir,
aquella sombra y aquellos miedos que antes no eran conscientes, pero
que ya han comenzado a iluminar nuestra consciencia … Da la
impresión de que una vez decidimos salir de este Teatro, pues ya
todo irá de maravilla, y ya nos sentimos más fuertes y sin miedo,
ya hemos comenzado a sentir la auto-estima, el amor a uno mismo, y
por tanto a vivir la Vida “por amor”. Esto es algo que le sucede
a mucha gente en un momento determinado de la vida, hay un tiempo
para cada cosa, pero, y al mismo tiempo también lo hay para sentir,
todo este bloqueo que nos hemos hecho durante tantos años, y por lo
tanto la cosa no es tan sencilla y rápida de transmutar. Hay que
tener siempre un gran valor, para tomar una decisión así, pero es
lo que se debe hacer, si realmente el individuo quiere reconciliarse
con esa polaridad perdida, y aunque esto puede durar muchos, o todos
los años de vida de la persona.
Mientras
tanto, y durante este primer tiempo de la Vida, y al haberla vivido
“por miedo”, nos ha hecho ser unos simples “teatreros”, no
hemos sido nosotros mismos, hemos sido una gran farsa y hemos estado
interpretando, el papel que nos fue asignado en el guion escrito,
así no hemos sido reales con nosotros mismos, y por supuesto tampoco
con los demás seres. Por este motivo y otros, considero que esta
vida tiene un gran componente de Gran Teatro, es lo que hacemos la
mayor parte de ella, seguir actuando como si fuéramos actores, y en
el escenario que a cada momento y circunstancia nos corresponde, pero
nunca habíamos sido personas reales, sinceras, honestas, leales, y
otros adjetivos más, a nosotros mismos, que a fin de todo somos lo
único a lo que le debemos un gran amor, pero, si no nos amamos a
nosotros mismos, es imposible que digamos que amamos a los demás ... En
este caso la Obra de Teatro ha sido la representación de una farsa,
la representación de una comedia, y creo que con esto ya he
explicado bien tal como yo veo la Vida, y aunque cada uno tiene el
derecho de verla como prefiera.
Solamente,
cuando hemos salido de este Teatro, es cuando realmente somos
nosotros mismos, cuando ya no necesitamos hacer ningún papel, porque
ya no son necesarios, han desaparecido todos los miedos y todos los
personajes, entonces estamos en nuestro propio centro, el centro del
amor y auto-estima, y justamente aquello que antes no teníamos, pues
al vivir “por miedo”, nos ha tocado vivir sin dignidad, y con lo
cual hemos creado un odio hacia nosotros mismos. La Vida también
querrá, que después todos nos reconciliemos con este odio, por
tanto no quedará otra alternativa que sentirlo bien en las entrañas,
hasta que llegue el tiempo correspondiente y se haya disuelto
totalmente, mientras no sea así, tampoco podremos saber lo que
representa el verdadero amor, a uno mismo y a los demás. Esto
también era lo que predicaba Jesucristo, pero como siempre, nadie le
entendió.
Texto del libro "Tres hermanos y un final" - Diario de un karma familiar (IV) - El Juego del Escondite (el encuentro). Reservados los derechos de autor. DF. Nomemientas Gavilán.
Recomendado en este blog:
Cumplimiento (cumplo y miento)
Para leer otras entradas del blog, diferenciadas por etiquetas y temas: enlaces directos
Para leer otras entradas del blog, diferenciadas por etiquetas y temas: enlaces directos
Puede interesarte leer en este blog:
El Juego del Escondite
Relata un cuento vedanta:
Ahora bien, cuando Dios juega al escondite y pretende ser tú y yo, lo hace tan bien, que le lleva muchísimo tiempo recordar, cuándo y cómo se inventó a sí mismo. Pero ahí está, precisamente, la gracia del juego, es lo que Él quería conseguir. No quiere encontrarse a sí mismo demasiado pronto, pues esto estropearía el juego. Por eso es tan difícil para ti y para mí, darnos cuenta de que somos Dios disfrazado y oculto. Pero cuando el juego se ha prolongado tiempo suficiente, ya todos nosotros despertamos, o dejamos de simular, y entonces recordamos que no somos mas que el único Sí-mismo, ... el Dios que es todo lo que es y que vive por siempre jamás.
![]() |
| Palacete muy conocido en la calle San Felio de Palma de Mallorca |
Ahora bien, cuando Dios juega al escondite y pretende ser tú y yo, lo hace tan bien, que le lleva muchísimo tiempo recordar, cuándo y cómo se inventó a sí mismo. Pero ahí está, precisamente, la gracia del juego, es lo que Él quería conseguir. No quiere encontrarse a sí mismo demasiado pronto, pues esto estropearía el juego. Por eso es tan difícil para ti y para mí, darnos cuenta de que somos Dios disfrazado y oculto. Pero cuando el juego se ha prolongado tiempo suficiente, ya todos nosotros despertamos, o dejamos de simular, y entonces recordamos que no somos mas que el único Sí-mismo, ... el Dios que es todo lo que es y que vive por siempre jamás.



