Pocas veces, quien recibe lo que no merece,
agradece lo que recibe (Quevedo)
Ingrato es el que sólo en secreto es agradecido.
Ingrato es quien niega el beneficio recibido;
ingrato, quien no lo restituye; pero de todos,
el más ingrato es quien lo olvida (Séneca)
agradece lo que recibe (Quevedo)
Ingrato es el que sólo en secreto es agradecido.
Ingrato es quien niega el beneficio recibido;
ingrato, quien no lo restituye; pero de todos,
el más ingrato es quien lo olvida (Séneca)
(Pincha en el vídeo si quieres leerla con música)
Hola hija.
Esta carta te la escribe tu hermano con su ordenador, y yo se la estoy dictando, pero no es de palabra, es a través del pensamiento, ahora él está leyendo lo que yo pienso, ya sabes que él sabe mucho, y tiene un don al saber en cada momento cuáles son mis necesidades. Cuando él era niño se encargó, casi siempre, de escribir las cartas para la familia. Ya sabes que estaban todos muy lejos, yo siempre tenía un gran trabajo en casa, me sobraba muy poco tiempo, para escribir a mis padres, y él, como aprendió pronto a leer y escribir, pues yo le dictaba las cartas, y así mis padres siempre sabían de nosotros, también sabíamos nosotros de ellos, cuando nos respondían, entonces no había teléfono en casa, y yo no les podía llamar cada día.
Esta carta te la escribe tu hermano con su ordenador, y yo se la estoy dictando, pero no es de palabra, es a través del pensamiento, ahora él está leyendo lo que yo pienso, ya sabes que él sabe mucho, y tiene un don al saber en cada momento cuáles son mis necesidades. Cuando él era niño se encargó, casi siempre, de escribir las cartas para la familia. Ya sabes que estaban todos muy lejos, yo siempre tenía un gran trabajo en casa, me sobraba muy poco tiempo, para escribir a mis padres, y él, como aprendió pronto a leer y escribir, pues yo le dictaba las cartas, y así mis padres siempre sabían de nosotros, también sabíamos nosotros de ellos, cuando nos respondían, entonces no había teléfono en casa, y yo no les podía llamar cada día.
¿Recuerdas, cuando te salieron tus primeros dientes?, … yo lo recuerdo muy bien, y entonces te dolían, yo ahora no tengo y no pueden dolerme, pero puedo comer todavía, y no te preocupes por esto. A mí me gustaría seguir cocinando para ti y para tus hijas, y así que también comierais conmigo, como hacíamos antes, pero también entiendo, que queráis hacer esto sin mí. Ya estoy vieja para según que comidas, y tampoco yo puedo cocinar como antes, ya tengo el brazo izquierdo, que casi no lo puedo mover, no puedo usar la sartén y las ollas, como antes hacía, tampoco puedo preparar la mesa, y para comer toda la familia junta, son muchos platos y vasos, a veces se me caen al suelo y se rompen.
¿Recuerdas, cuando yo te enseñaba a caminar?, … porque yo recuerdo aún que siempre te caías al suelo, tuve que tener mucha paciencia en aquel tiempo, hasta que al final pudiste hacerlo tú sola. Ahora no es igual que antes, ahora soy yo quien se cae al suelo, y no puedo evitarlo, no sé por qué me pasa, pero como estoy tan nerviosa, y pues sucede lo que me sucede, que los años no perdonan, algunas veces pongo el pie donde no debo, ahora soy yo, quien necesita que le den una mano, o un brazo, para ir más segura por la calle.
¿Recuerdas, cuando íbamos a comprar ropa, para ti?, … yo todavía puedo recordarlo, no sabías lo que querías, siempre querías cosas bonitas, a veces bastante caras para el bolsillo, pero yo siempre te compraba lo que tú querías, aunque después tuviera que hacer algún apaño, para que así te quedará mejor, y lo pudieras lucir delante de tus amigas. Ahora es al revés, y ahora soy yo, quien necesita que la acompañen a comprar ropa, yo me lio muchas veces e igual que te pasaba a ti, pero tú ahora no tienes tiempo, para acompañarme de compras, y mientras que yo antes siempre lo tuve, o te hacía los vestidos que yo pudiera.
¿Recuerdas, cuando te acompañaba al colegio?, … tú sabes que yo no he tenido tiempo para estudiar, pero no soy tonta, y una cosa nada tiene que ver con la otra, me alegro que en tu caso no sea así. Yo quise que tú tuvieras los mejores estudios y en el mejor colegio, yo no pude ir a la escuela, me he pasado la vida trabajando desde muy niña, y yo no quise que sucediera contigo lo mismo ... Tu padre y yo hicimos un gran sacrificio por ti, para pagarte un buen colegio, y es lo que queríamos para ti y para tus hermanos, que no os sucediera como a nosotros, y ya que nunca pudimos tenerlo, en mi niñez tuve que vivir la guerra, y de muy jovencita ya me puse a trabajar de criada.
¿Recuerdas cuando eras niña?, … te gustaba llevar el pelo largo, y yo te hacía unas trenzas, a veces no me sobraba el tiempo y entonces tu hermano te las hacía, para que llegaras muy guapa, al colegio, que tan caro nos salía. Yo no tengo el pelo largo ahora, más bien, ya empiezo a tener muy poco, pero ahora es tu hermano, quien me ayuda a peinarme cada mañana, pero él no sabe hacerme los ricitos, tampoco yo puedo ir cada día a la peluquería, para que me los hagan allí. A pesar de esto, él me deja siempre muy guapa, ya sabes que no veo bien, así también él me ayuda en muchas otras cosas, ahora soy yo, quien debe ir guapa cada mañana, a un Centro de Día para viejos.
¿Recuerdas, cuando llegaron tus hijas?, … yo lo recuerdo muy bien, y también quise ayudarte en lo posible, te di dos manos y durante varios años, traté a mis nietas como si ellas también fueran mis hijas. Yo no quería que te sucediera lo que me pasó a mí, que no tuve a mi madre, y para que me ayudara con mis 3 hijos, yo hice todo lo que pude para así evitarte tanto trabajo con ellas, de manera que siempre pudiste seguir trabajando, y ganando un dinero. Tú solo has tenido dos hijas, pero yo tuve tres hijos, era un poco más de trabajo, pero tu hermano mayor me ayudó todo lo que pudo, y si tú hubieras sido la primera en llegar al mundo, pues te habría tocado a ti, pero él llegó el primero, y como siempre ha sido tan bueno y atento conmigo, y siempre tan responsable de la familia, pues le tocó a él.
Ahora está cuidándome muy bien, pero yo hubiera querido que también te encargarás tú, o mejor dicho, hubiera querido vivir en tu casa, y así que tú me cuidaras, y también que lo hicieran mis nietas, yo las traté siempre como si fueran mis hijas ... Tu hermano mayor me ha dicho, que mis tres hijos son los responsables de mí, y no solamente tú, yo puedo comprenderlo ahora, pero siempre esperé que fueras tú, quien cuando yo fuera vieja me cuidara. Ahora me estoy dando cuenta de que cometí un gran error, pero ésta era mi gran ilusión, estar con mis tres hijas, cuando fuera vieja y no pudiera valerme por mí misma.
Desde que se marchó tu padre, yo he ido cayendo cada año un poco más, en esta etapa de mi vida, ahora yo necesito de la ayuda de mis hijos, pero solamente veo, que es tu hermano mayor, quien me da la mano. Tu hermano pequeño no lo hace, porque siempre tengo follones con él, y tú siempre tienes que trabajar o estudiar. Yo llevo varios años en que la depresión aumenta, y porque me siento muy abandonada. No quiero dar la culpa de esto a nadie, solamente es mía, porque yo siempre esperé que fueras tú, quien me cuidara, y al ver que no es así, pues me pone muy mal, y muy triste en muchas ocasiones, y también muy rabiosa en otras, pero sobre todo siento una gran pena, al no haber sabido hacerlo mejor o de otra manera.
Yo no quiero estar a mal contigo, por esto yo prefiero callarme mis 4 verdades, tal vez sea porque espero que algún día tú te darás cuenta, de lo que estás haciendo conmigo, pienso que podrías tener más tiempo para mí, pero yo no puedo obligarte para más. Yo sé que soy una vieja bastante difícil, hay que tener mucha paciencia conmigo, pero deberías comprenderme, ya estoy en los 80 años, y ya no soy la persona que fui. En mi cabeza, no deja de darme vueltas lo que está sucediendo, así que todo esto me pone muy nerviosa. Cuando llega la noche comienzo a darle vueltas y vueltas, y no me deja dormir nada. Ahora es lo mismo que me sucedía antes, cuando tú eras niña y llorabas por las noches, entonces yo debía estar siempre despierta, para cuidarte, para darte el biberón o para cantarte alguna canción de cuna.
Últimamente no quiero escuchar la canción de “la camisa negra”, porque me pongo muy mal, y me trae muchos recuerdos de años atrás, era cuando yo la escuchaba con mis nietas, y bailaba un poco con ellas, ahora son otras canciones, pero tengo que bailar sola, o con mis “compañeras de trabajo” del Centro de Día. Yo espero, que te des cuenta algún día, de lo que estás haciendo conmigo, me gustaría que se cumpliera la ilusión que yo tenía, contigo y con mis nietas, pero ha llegado un momento en el cual yo me doy cuenta, de que ya nunca se cumplirá, de que vosotras ahora no queréis ayudarme, y por esto tampoco yo quiero saber más de vosotras, siento una ingratitud inmensa por vuestra parte.
Tu madre, que a pesar de todo sigue siéndolo, que también es abuela de tus hijas, y que no os olvida.
Atención: Texto del libro "Tres hermanos y una madre - Diario de un karma familiar (I) - El Juego del Escondite (la pérdida), inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual (España), y protegido por derechos de autor. DF. Nomemientas Gavilán.
Y recuerda, ...
"aquello que tú le hagas hoy,
pudiera ser lo que tú recibas mañana".
Quien a hierro mata, a hierro muere. (Ley del Talión)
Si quieres leer más:
Si te apetece leer la historia completa en un libro, pincha aquí:
Para leer otras entradas del blog, diferenciadas por etiquetas y temas: enlaces directos
