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El Círculo Zodiacal
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UNA GRAN LECCIÓN DE RESPETO
EL CONFLICTO,
ENTRE TAURO Y SU CASA NATURAL II,
Y ESCORPIO Y SU CASA NATURAL VIII
Las fronteras, los límites del territorio y del espacio (el tuyo y el mío)
La economía y bienes de uno y del otro (lo mío y lo tuyo)
Las casas II o signo de Tauro, y la casa VIII o signo de Escorpio,
son casas opuestas en el Círculo Zodiacal, lo mismo que son las otras,
ambas tienen que ver con "el espacio de cada uno, con el territorio, con
el valor de lo que somos y poseemos".
La casa II o Tauro es la casa de uno mismo, mientras que la casa VIII o
Escorpio es la casa del otro, la casa II es lo mío y la casa VIII es lo
tuyo. Al ser opuestas quiere decir que en toda nuestra vida estarán con
la necesidad de encontrar, ese punto en el cual "se debe respetar la frontera o el límite",
para que no haya invasión, robo, violación, agravio o pecado alguno, de
uno contra el otro o del otro contra uno ... A partir del momento en el
cual, no se respeta la frontera (la tuya y la mía), y la economía (la tuya y la mía) surge el conflicto, y esto lo vemos
también en las fronteras de muchos países del mundo, y por supuesto cada
día en la vida personal de cada uno de nosotros y de otras personas.
La casa VIII o Escorpio
es el pozo de nuestro inconsciente, de manera que si hemos dejado que
alguien nos atacara, nos robara, nos violara, nos calumniara o nos
agraviara, sin haber dado una respuesta o una reacción, pues lo
almacenará principalmente en forma de resentimiento, y el cual quedará
ahí escondido hasta que salga por medio de una venganza contra el otro, o
contra uno mismo también, o hasta que se repare el daño causado por "el
pecador", sea uno o sea el otro.
La cuestión es, bajo mi entender, que
si no se resuelve ese conflicto de frontera o territorio, quedará ahí
pendiente hasta que algún día pueda salir, a través del perdón de la casa
XII, pero para esto habremos de pasar la penitencia que nos
corresponda, es decir, un tiempo en el cual estaremos en aislamiento del
mundo. Puede ser en una prisión cumpliendo una condena, puede ser en un
sanatorio u hospital debido a un proceso de enfermedad más o menos
grave,
puede ser en un monasterio o en una ermita, haciendo vida de anacoreta o
de clausura y expiación, o puede ser en cualquier otro lugar, que nos
permita "disolver el bloqueo de la reacción", es decir, la no respuesta
ante una invasión, calumnia, agravio, robo, violación o lo que sea.
Hay
que tener en cuenta, que la casa VIII
es el lugar donde se vivencian las guerras y las tormentas emocionales, las cuales
son necesarias también pero que muchas veces reprimimos, y hay que tener
en cuenta, que es la casa donde se produce la transmutación y la
alquimia, con dolor siempre, es el dolor del nacimiento y de la muerte,
lo mismo que de todo proceso que ahí vivenciamos ... Es una casa de agua y
por tanto emocional, una casa donde se pueden enterrar o desenterrar emociones y sentimientos, que no nos place sentir, pero que también forman parte de cada uno de nosotros, unas
emociones que cada uno ha creado, por y para sí mismo, con lo cual
merecen el mismo amor y respeto que las emociones placenteras.
La
oruga debe transformarse en mariposa, tras pasar la fase del capullo, y
el escorpión debe transformarse en águila, tras pasar la fase de
serpiente arrastrándose por el suelo.
Nota: Las otras casas de la Astrología también tienen su frontera y sus límites, pero no son de espacio o territorio, tienen que ver con otros asuntos, pero todas nos enseñan que siempre hay un punto medio, y además una línea muy fina que las separa, y es un punto y una línea que no se deberían traspasar nunca, pero que todos traspasamos en muchísimas ocasiones y sin darnos cuenta, y con lo cual caemos en múltiples conflictos con los demás, los cuales algún día se deberán resolver y perdonar, o no perdonar, depende de cada uno.
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