La vida da muchas vueltas, una vuelta cada día tal como hace el planeta que habitamos, no sabemos nunca qué sucederá más adelante, y
tantas vueltas da que nos marea y no nos permite ver con cierta claridad, ni
nuestro mundo interno ni nuestro mundo externo, y es lógico, para eso
estamos, para no vernos, si no queremos, o para no mirarnos, o por
lo menos al principio, y otra cosa es cuando el espejo nos devuelve una
imagen, más acorde con lo que queremos ver de nosotros mismos, y mucho
más cuando se trata de lo contrario que fuimos, de aquello por lo cual
pudimos sentir el rechazo o el desprecio de alguien, sin mala fe
dicen algunos, pero el rechazo, aunque solamente fuera una mueca, o un
¡¡uf!!, o un disimulado, ¡¡qué feo!!, ¡¡qué pelusín!! ... 😞
ÉRASE UNA VEZ UN NIÑO PELUSÍN
El rechazo, el desprecio y la imagen
-Una continuación más del Escondite de las Carencias-
-Un complemento más del Cruel engaño del nacimiento y del Cruel engaño en la niñez-
(dedicado con cariño a Pelusín, sin, sin)
Era muy pequeñajo, feucho, delgaducho y pelusín, cuando nació, hace ya bastantes
años, entonces yo le tuve en brazos, él no pesaba apenas y yo no tuve que
hacer ningún esfuerzo importante, teniendo en cuenta que yo también era
en aquel tiempo un crío que se iniciaba en la adolescencia ... Cosas que
pasan en la vida, y después con el tiempo vas descubriendo el efecto de
lo que antaño te sucedió ... La verdad es que era feucho, todo hay que
decirlo, yo no puedo decir que fuera un bebé guapito, no, más bien era un
monito, pero no pasa nada, ¡¡y que nadie se asuste!!, con el tiempo él se
hizo un mocetón, muy majo, macizo y resultón, y bastante presumido
también, lo cual es muy comprensible, teniendo en cuenta las carencias y lo que pudo
sentir tras su nacimiento. 😒
La gente en general no puede entender la sensibilidad y receptividad que pueda tener un bebé, y las tienen aunque no nos demos cuenta, absorben todo lo que les rodea, sienten cualesquiera de nuestras actitudes, y esto ya les prepara sus mecanismos de defensa, ... para evitarse sentir en el futuro ciertas emociones, que les producen dolor y que les reaviva el recuerdo de un pasado habido en el momento de nacer, y que a todos se nos ha repetido a lo largo de la vida ... No todos lo saben, pero yo sí lo sé, el inconsciente de cada uno, el que guarda los recuerdos bajo llave, siempre llama a situaciones que en el futuro serán las mismas, las atrae, para que pueda despertarse, para que pueda recordar lo que en su momento se escondió, en su Juego del Escondite, de sí mismo y a sí mismo, para que pueda verse y mirarse tal y cómo realmente es, sin coraza, sin armadura, sin disfraz, sin careta, sin antifaz, y en definitiva, sin ningún adorno que el ego pueda necesitar, para cubrir las apariencias, y para ocultar una imagen real que podría disgustar a los demás. 😎
También era un poco pedorrillo, yo le dije a la abuela en más de una ocasión, que olía mal la casa, y que podría provenir del niño pelusín, y sí, efectivamente, y entonces la abuela le sacaba de la cuna, le colocaba sobre la mesa del comedor, le quitaba el pañal, que entonces no era desechable como ahora, sino que la pobre mujer lo lavaba después para ponérselo otra vez al día siguiente ... Y en fin, que ya nos podemos imaginar a qué era debido el delicado perfume que se respiraba en la casa, y la curiosa carita que ponía el niño, mirando hacia otro lado, haciéndose el despistado, y como diciendo: "yo no he sido" ... Como yo decía antes, la abuela le cambiaba el pañal, lo colocaba boca arriba con la pilila y los pelotines al aire, le levantaba por las piernas, pequeñajas y delgaduchas, y después se lo quitaba con la otra mano y le limpiaba el culito, pequeñín, y aguantando ella la respiración al máximo, por si acaso, para evitar algún desmayo inoportuno. 😖
Yo entiendo que podía ser un suplicio para ella, pues yo, sin estar demasiado cerca, ya sentía mareos del olorcito del niño pelusín, hasta que finalmente le ponía un pañal nuevo y se acabó la cosa, pero no del todo, porque había que deshacerse del tufillo y del popó, y para esto se debían abrir las ventanas, ¡¡todas las ventanas de la casa!!, y con el frío que hacía en pleno invierno, aquello era un martirio, para la abuela y también para mí, además del abuelo y de su madre cuando estaban allí, si es que estaban, porque yo creo recordar que todos desaparecían del escenario hasta que entraba aire fresco ... Yo aprendí el primer día que debía comerme las magdalenas del desayuno ¡¡cuanto antes!!, las que la querida abuela compraba cada mañana para mí, ... no fuera que no me diera tiempo. 😁
En fin, afortunadamente, con el tiempo, y yo puedo asegurar que fue así, el niño pelusín ya dejó de soltar sus olorosos pedorrillos, bueno, alguno soltaba de escondidas, intentando despistar a la gente, cuando nadie estaba muy cerca, sobre todo con mucho silencio y con disimulo ... Y bien, algunos no nos enterábamos, salvo que a veces se le notaba en la cara cierta satisfacción, tras hacer un pequeño movimiento de la cintura pélvica, lo cual denotaba que habían salido airecitos, de allí, de la zona de Escorpio. Por lo demás entonces ya no usaba pañales, ya se hartó de ellos para siempre y él prefirió ser nudista, pues en pelotillas no hacían falta ni pañales ni calzoncillos, pero en fin, que no era muy frecuente que lo hiciera, salvo cuando podía y la imagen se lo permitía, durante el verano y en alguna playa salvaje, de estas donde cada cual viste como quiere, ... y si son unos pantaloncillos rojos pues mejor. 😈
Para acabar, el niño pelusín, bastantes años después de haberse convertido en un mozo resultón, pues comenzó a darse cuenta de que algo le faltaba, él no sabía muy bien qué era, y la verdad es que era "su sombra", y claro, tal como hemos hecho muchos, no le quedó más remedio que buscar lo que le faltaba, sí, lo que le faltaba, buscar "su sombra", se trataba de lo que él no era consciente de ser, sino que era inconsciente, ¡¡pero lo era!! ... Como consecuencia, él comenzó a dejar salir afuera todo lo que llevaba dentro, comenzó a aceptar sus carencias, comenzó a darse cuenta de que no necesitaba agradar a nadie, comenzó a no buscar la aceptación de los demás, comenzó a ser él mismo, comenzó a no rechazarse ni despreciarse, y aprendió que la imagen que se da es siempre falsa, que no es real, que no es auténtica, y que siempre oculta la verdadera esencia de cada uno, y en este caso de él, igual que nos sucede a todos, pero claro, no todos se atreven a buscarse y encontrarse, la mayoría prefieren seguir perdidos. 😯
Y nada más por hoy, ... colorín, colorado, este cuento se ha acabado, y ya sabes, cuando tú sientas un tufillo algo así como ¡¡uf, uf!!, ya sabes por qué es, y por tanto lo de siempre, que no cunda el pánico, ¡¡sálvese quien pueda!!, ... los niños y las niñas primero, ... y como tenemos igualdad de género, de transgénero, de bigénero, de trigénero y de otros géneros, pues los hombres y las mujeres juntos y después, y no lo entiendas mal, yo he dicho juntos, ¡¡no he dicho revueltos!! ... 😛😁
Reservados los derechos de autor: D.F. Nomemientas Gavilán.
La merda de la muntanya no fa pudor, encara que la remenis amb un bastó.
(La mierda de la montaña no apesta, aunque la remuevas con un bastón)
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