jueves, 18 de enero de 2018

¡ QUE CADA PALO AGUANTE SU VELA !

Un cuento que te cuento pero no es cuento lo que hago y tampoco es cuento lo que te digo.

El Salvador y Héroe Quirón, o Quironcito para los amigos
-El sanador o héroe, el herido o víctima, y el heridor o verdugo-
-La herida solo puede ser sanada por su causa-
-Para sanar una herida del alma, tuya y del otro, hay que herir al ego, el tuyo y el del otro-
-Lo igual cura lo igual, lo semejante cura lo semejante (similia similibus curantur)-

Símbolo de Quirón

¡¡ QUE CADA PALO AGUANTE SU VELA !!

  ¡Que cada cual pague sus errores, sus culpas, sus pecados, su penitencia, su karma!
 
(Puedes aguantar un tiempo limitado la vela de otro, pero nunca por tiempo ilimitado)
(El Cireneo cargó un rato la cruz de Jesús de Nazaret, solo un corto rato)
(La Verónica limpió la sangre, el sudor y las lágrimas de Jesús de Nazaret, nada más)
(La cruz, la sangre, el sudor, las lágrimas, el karma, ... eran de Jesús de Nazaret)

Érase una vez, en un país lejano y en un tiempo remoto, con los dioses del Olimpo observando todo lo que había abajo y así todo lo que hacían los mortales, un niño a quien llamaron Quirón, Quironcito para los amigos. Un niño que nació de unos padres mortales, pero que se creyó ser hijo de algún dios, y esto es algo que les sucede a muchísimos niños, cuando no han recibido de sus padres mortales el amor que necesitaban, y de manera que a él también le sucedió lo mismo ... Un niño no buscado y no deseado, que ya lo sabía antes de nacer, y que lo intentó evitar en la medida que pudo, pero que nada pudo hacer.

Ya en el vientre de su madre comenzó a sentir su mal llegada a este mundo mortal, mal asunto para él porque ya le marcaría para el resto de su vida. En el momento de nacer estuvo a punto de no nacer, de morir de nuevo, pero no fue así, el destino no lo quiso porque tampoco debía ser así, él debía pasar su experiencia en este mundo físico, pero era una experiencia que también iba a repetirse en multitud de ocasiones a lo largo de su vida, y hasta que aprendiera a sanar las heridas del nacimiento ... Él no se amedrentó por esto, mas bien se lo tomó como una aventura a vivir, y como algo que estaba escrito que así debía ser, y como algo que le llevaría algún día a vivir con los dioses que tanto añoraba.

Ya en el momento de nacer quiso salvar a su madre, y pudo hacerlo, su madre no murió en el parto, él esperó el tiempo suficiente, antes de salir a luz, para que no fuera así y ella siguiera viviendo. Cuando llegó el tiempo marcado, para que su madre partiera de este mundo, él hizo lo mismo, él hizo todo lo posible para salvar a su madre de la muerte, la salvó en 7 ocasiones, e igual que ya lo había hecho en otros tiempos anteriores de su vida. Esto había aprendido en su infancia, a salvar a quien fuera, de sus males y de sus desgracias, los cuales ellos mismos se habían buscado, y de los cuales ellos mismos eran también responsables y culpables, e incluso de la supervivencia y de la muerte ... Lo aprendió muy bien, leyendo muchos tebeos e historias de héroes que salvaban a princesas en apuros, o a pobres mendigos que no tenían nada, ¡¡o ellos decían que no tenían!!, ni para vivir ni para alimentarse, pero que muy bien lo tenían para lo que les interesaba.

También salvó a muchos niños y niñas, y justamente del amor que tampoco habían recibido de sus padres, y era lógico, así debía ser, para que algún día se diera cuenta, de que todo lo que estaba dando a los demás, era justamente lo que él no se daba a sí mismo ... Quironcito se hizo maestro de muchos, ya de niño enseñaba a sus compañeros de la escuela y les ayudaba en sus tareas, para que el profesor no les suspendiera (matara) en sus exámenes ... Él aprendió muy rápidamente, todo lo que estudiaba lo guardaba y durante muchos años le fue muy útil para salvar a muchos niños y adultos heridos, a los que nunca habían recibido el amor de sus padres, y por lo tanto no sabían tampoco lo que significa la autoestima, o el amor a uno mismo ... Se hizo el padre y la madre de muchos, porque sí, o porque también así recibía el amor que no tuvo, o eso se pensaba él.

Mal asunto, esperar que los demás te devuelvan algún día lo que hiciste por ellos, mal asunto esperar que te devuelvan los favores y ayudas, la gente no sabe devolver lo que gratis recibieron, y lo mismo le sucedió con sus hermanos, con sus primos y con una gran parte de su familia ... Ya más adelante le sucedió lo mismo, en su juventud y en su etapa madura, y no podía ser de otra manera, porque para esto estudió medicina, filosofía, religiones y un montón de temas, que siempre estaban preparados y para salvar a los pobres mendigos de amor, y a los pobres mendigos de la enfermedad y de la miseria. Hasta que un día se dio cuenta de que cada uno debía salvarse de su mendicidad, o de su victimismo, y de que no podían estar toda su vida esperando ser salvados por otro.

Con todo esto, sucedió lo que debía suceder, pero que no debería haber sucedido, y es que aprendió a aguantar y soportar las velas de los demás, mientras que nadie, nadie en absoluto, aguantó ni soportó sus velas, nunca ... Un día, se dio cuenta, de que su barco estaba aguantando demasiadas velas de los barcos de los demás, y que el suyo corría un gran riesgo de naufragio, pero esperaba que los otros se dieran cuenta y le aliviaran de su peso, pero no, nadie lo hizo, nadie quiso hacerlo, mas bien seguían cargándole con más peso, con un peso que no le correspondía, pero que él aguantaba con estoicidad, pensando también: "hoy por ti y mañana por mí", ... pero no, nunca fue mañana por él.

Un día y ya pasados los años, estudiando un texto de Astrología sobre el Salvador y Héroe Quirón, descubrió que se llamaba igual que él, y esto le llamó mucho la atención, y así que lo estudió a fondo, para entender lo que le estaba sucediendo, y para ver también cómo podía cambiar esta manera de ser que aprendió en su infancia, siempre salvando a todos, de justamente aquello que él debía salvarse a sí mismo, pero claro, mientras que lo hacía por los demás, no podía hacerlo por sí mismo ... Su herida original nunca podría ser curada de esta manera, ... y él comenzó a darse cuenta de esto, él comenzó a darse cuenta de que todo comienza siempre por uno mismo ¡¡y que cada palo debe aguantar su vela!!, y si no sabe hacerlo, ¡¡debe aprender!!, ... lo que no se puede hacer es soportar siempre las velas de los demás, porque entonces tu barco puede naufragar, y naufragará, y será para siempre.

Con el tiempo y aprendida la lección, todos aquellos barcos parásitos, y a los cuales había soportado sus velas, desaparecieron, desaparecieron misteriosamente y completamente de su vida, ... y es lógico también, ya no podían usarle más a él para nada, él ya no se dejaba, él no tenía que salvar a nadie, los demás debían aprender a salvarse por sí mismos, ¡¡¡él solamente debía enseñarles a hacerlo!!!, y a cambio siempre de una contraprestación, por supuesto, porque la comida no llueve del cielo y porque él tampoco era Dios ni debía creerse serlo, además de que no se debe jugar a ser Dios porque después se paga un precio muy alto, igual que el precio del victimismo se paga, y si los barcos no aprendían, o no querían aprender, porque les era más cómodo mamar de la teta, ¡¡ellos debían naufragar!!, era el destino que se estaban buscando, y era el que debía cumplirse.

Y para esto nacemos todos, ¡¡para aprender a vivir y también a morir!!, no nacemos para que los Quironcitos soporten velas ni cruces, que no les corresponden aguantar, ... tontos son los Quironcitos que lo hacen y muy listos se creen los demás. Y muy mal asunto si es así, porque entonces se pueden convertir en seres mendigos y dependientes de ti, para toda la vida ...  Nadie es el padre ni la madre de los demás ... Nadie es el responsable de los demás ... Nadie es culpable de las desgracias de los demás ... La herida solo puede ser sanada por su causa ... Para sanar una herida del alma, tuya y del otro, hay que herir al ego, el tuyo y el del otro, ¡¡¡y exactamente en lo mismo!!!, ... lo igual cura lo igual, lo semejante cura lo semejante (similia similibus curantur). 

Deja que cada palo aguante su vela, deja que cada barco navegue solo y sin ayudas de otros, deja que sea independiente, no dependiente,  y si no sabe, ¡¡que aprenda!!.
 
¡¡¡ Déjale que se equivoque y le harás un gran favor !!!

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado, ... y todos fueron felices y comieron perdices.

Reservados los derechos de autor. D.F. Nomemientas Gavilán.

Había una vez un barquito chiquitito
 
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