domingo, 19 de febrero de 2017

ÉRASE UN PRÍNCIPE DEL CAPULLO

Mientras caminaba esta tarde por los bosques de mi amada Sierra de Tramontana, he pasado por un pinar donde algunos pinos tenían colgadas bolsas de orugas de la procesionaria, y esperando ellas que lleguen los próximos días de primavera, para salir todas las oruguitas "en procesión", una tras la otra, para no perder la misma ruta e iniciar ya después su crecimiento, a base de la abundancia de alimento que les proporcionarán las pinochas, las verdes hojas de nuestros pinos. Es su alimento, de algo deben vivir hasta el final de sus días, y aunque a veces pueden llegar a matar al pino si hay demasiadas, pero para esto están las abubillas, para alimentarse de ellas y no permitir que hayan demasiadas, éste es o debería ser el equilibrio de la Naturaleza, ... pero algunas veces no sucede así.

Pensando en esto me ha hecho recordar, que cuando las oruguitas hayan crecido, después de engordar bien, pues iniciarán un proceso de transformación en mariposas, se encerrarán en un capullo durante un tiempo y de allí saldrán más mariposas a la búsqueda de nuevas flores, y también buscando que se perpetúe la especie, sean orugas de los pinares, de moraledas, de alamedas, o de cualquier otro tipo de árbol o arbusto ... Después de eso me ha venido a la mente "un capullo", así se llama él, en un sentido peyorativo y despectivo hacia su persona, pero no es en el correcto sentido del capullo de una flor o del capullo de una mariposa, y así que durante un rato he estado pensado en el Príncipe del Capullo.

Pino solitario en los montes de Galatzó (Mallorca)

La metamorfosis, la catarsis, la alquimia, la transmutación, la muerte en vida
Un proceso plutoniano y escorpiano de la Octava Morada (la casa VIII)

ÉRASE UN PRÍNCIPE DEL CAPULLO

(fue uno de los hijos "adoptivos" del Rey León)
-dedicado a él, sea príncipe "capullo", o Príncipe del Capullo-

Érase una vez, en un tiempo no muy lejano, "un capullo", así se llamaba él, pero algo le ha sucedido últimamente y ahora yo prefiero llamarle Príncipe del Capullo, tal vez no le gustará mucho, o tal vez le sea igual, pero a mi entender ahora es mucho más apropiado el nombre que yo le doy. Este hombre, porque ahora es un hombre en la etapa madura, ¡y por lo tanto ya debería estar en la fase del capullo!, anteriormente había sido un huevo en su niñez y después una oruga en su juventud, pues hizo como la procesionaria del pino, hizo lo mismo que muchos hemos hecho, y es lo mismo que muchos seguirán haciendo en este ir y venir de los tiempos, y en estas vueltas que da la vida, atesorar materia, para que nunca nos falte y podamos llegar al día de la partida.

La fase del capullo es el tiempo de la madurez que él está viviendo, y en la espera de que le llegue la vejez y se transforme la oruga de su juventud, en una mariposa, pero ahora él quiere salir del tiempo de oruga, ¡nunca es tarde pero también podría haberlo hecho antes! ... Ahora ya está harto de comer y engordar, ya está harto de atesorar bienes materiales, en forma de posesiones de cualquier tipo, y sean palacios, carrozas, palomas mensajeras, y así como otros bienes que le han permitido vivir y también demostrarse a sí mismo, que ha sido capaz de igualarse a su padre, el Rey de Oros. Es el rey que tanto le marcó a lo largo de su vida, y lo mismo que hizo el Rey de Copas, a quien también quiso imitar, y hasta que llegó el día en que se dio cuenta, de que él no era él, sino una imagen de lo que los demás esperaban de él, y también una imagen de lo que pretendía que los demás vieran.

La crisis personal, que surgió en un momento determinado de su vida, le condujo hasta el Rey Sol, un rey que ya había conocido bastantes años atrás, y ya después de tanto tiempo sin verse, pues ambos se dieron cuenta de que no eran los mismos, ya no se parecían en nada a lo que fueron ... El Príncipe del Capullo, o "el capullo" como todavía se llama él, quiso verle de nuevo y ya que una condesa le había hablado muy bien del Rey Sol. Le había dicho que tenía amplios conocimientos sobre la Vida y sobre la Muerte, y que le podría ayudar a comprender y a superar la crisis que estaba viviendo ... Una crisis desconocida para él, ya que era la primera vez que la vivía, pero una crisis, que como todas, anticipa un tiempo de muerte y de renovación.

Algo dentro de él le estaba diciendo que se acercaba un tiempo de cambio muy importante, un tiempo de catarsis, un tiempo de ser y hacer algo nuevo y diferente en la vida, desengañado como estaba de su vida, pero es algo que tampoco él sabía cómo hacer ni cómo no hacer, y es lógico ... Nadie nace enseñado, al menos conscientemente, pero todos tenemos las respuestas en nuestro propio interior, en nuestro inconsciente personal, tan solo se trata de que alguien use la llave maestra, es la que permite abrir las consciencias dormidas, para que el otro se dé cuenta de lo que no ve bien. El problema para el Príncipe del Capullo, o "el capullo" como se llama él, es que para una situación de catarsis como la suya, se necesita saltar sin flotador, sin la seguridad que le pueda dar alguien o algo material.

El Rey Sol, situado en su centro, en su lugar, en su sitio, le recordó que ya no era hijo del Rey León y le dijo que no podía decirle qué hacer, porque era él quien debía decidir qué hacer, le dijo que tan solo le podía iluminar las sombras, para que el Príncipe del Capullo, o "el capullo" como aún se llama él, pudiera encontrar el camino de regreso a sí mismo, a su centro, a su hogar interno ... El destino de las orugas es el capullo, se trata de un lugar donde encerrarse en la madurez, y para iniciar un proceso de transmutación, un proceso de catarsis y para que la oruga se convierta en mariposa, en una mariposa libre que pueda volar y dejar de arrastrarse como hasta el momento había hecho la oruga.

Y es que esto es lo que le sucedió al Príncipe del Capullo, o "el capullo" como se llama él, que pasó un largo tiempo de su vida arrastrándose por los suelos, arrastrándose bajo los demás y perdiendo su propio Sol, su propia personalidad individual, y todo para aumentar más sus riquezas, las cuales no se llevará a la tumba ni a la otra vida, pero han sido las que ha necesitado para cubrir esos miedos, que tan guardados tenía, el miedo a no tener suficiente, el miedo a la supervivencia, el miedo a no dar la talla, el miedo a la muerte, el miedo a lo desconocido, el miedo al cambio, el miedo a la soledad, y otros más, que muy bien guardados bajo llave tenía y aún sigue teniendo ... Miedos que muy bien son custodiados por la Reina de Bastos, la de adentro y la de afuera.

Un día, sin saber muy bien cómo fue, se sintió tan harto y en el límite, que dijo las palabras mágicas: "¡¡Que sea lo que Dios quiera!!", ... y sí, ... estas son las palabras mágicas, las que se necesitan para comenzar a salir de los miedos existenciales que todos escondemos en nuestro interior, y también son las palabras mágicas para demostrarnos que tenemos confianza en nosotros mismos. Antes se decía mucho esa frase, ahora ya no se dice tanto, hace mucho tiempo que no la escucho y tal vez sea porque la gente no se atreve a abandonar la seguridad, que les da el mundo de la riqueza acumulada, o tal vez sea porque ya no se cree en Dios, y ahora es igual, pueden ser las dos cosas al mismo tiempo, pero lo que también es muy seguro, es de que no se cree en uno mismo, no hay fe en uno mismo, y esto le pasa al Príncipe del Capullo, o "el capullo" como se llama él.

Hay algo que es muy importante y que él no sabe, y es que, si él es consciente de que es "un capullo", quiere decir que está comenzando a ser "el Príncipe del Capullo", es mejor título que el otro, hay una grandísima diferencia. Ahora ya le llega el tiempo de tejer hilos y encerrar la oruga en el capullo, durante un tiempo, será un tiempo en el que la oscuridad será total. Ahí no llegan los rayos del sol, ya dentro de su capullo se transmutará, se producirá una catarsis, será una gran metamorfosis, la oruga se convertirá definitivamente en una bella mariposa, hasta que llegue el día en que rompa el capullo y pueda comenzar a volar, libre del condicionamiento y apego a la materia, pero esto no sucede en dos días, y en el ser humano pueden ser necesarios muchos años o toda una vida.

El proceso de metamorfosis no es fácil, en absoluto, puede dar la impresión de que es sencillo, y es la impresión que se tiene cuando se ha visto que otros han sido capaces de hacerlo, pero no es fácil, y ya bien lo sabe el Rey Sol, y esto le dice al Príncipe del Capullo, antes llamado "un capullo" por él, pero es que esta palabra también indica un capullo de flor y a punto de abrirse, aunque le pueda faltar aún más o menos tiempo, lo mismo que al capullo de una oruga, al cual también le puede faltar un tiempo para abrirse. No todo es tan sencillo, no todo es tan simple como los curas de la escuela explicaron al Príncipe, y ni tampoco es tal cual los curas le decían, y ni mucho menos es tan sencillo como uno se pueda imaginar, hay que ver muy claras las consecuencias y asumirlas, no siempre se cumplen las expectativas tal cual uno espera, las noches oscuras pueden ser demasiado oscuras a veces, y hay que curar y sanar el cuerpo, la mente y el alma, en frecuentes regresiones al pasado.

No hay que olvidar que no hay 1 sin 2, no hay que olvidar que todos tenemos una parte "divina", que posiblemente conocemos debido a la educación cristiana recibida, pero tampoco hay que olvidar que todos tenemos una parte "diabólica", que también deberemos encontrar, sin ella es imposible llegar al centro de uno mismo. La Octava Morada se deberá visitar durante el tiempo de la metamorfosis o de la catarsis, y es un lugar bastante "terrorífico" a veces, hay que visitar el Infierno, hay que bajar a él, y también hay que aprender a salir de él, antes de que sea demasiado tarde, es tal y como lo hizo Jesús de Nazaret, pero los curas nunca se lo dijeron al Príncipe del Capullo, o "el capullo" tal como se llama él, ¡¡porque no lo sabían!!, ... y es que antes de subir al Cielo, el primer día bajó al Infierno

Hay que tener "los cataplines" bien puestos y en su lugar, antes de dar un paso con la pierna derecha, hay que asegurarse de tener la pierna izquierda en el suelo, de lo contrario te caerás. Si saltas al vacío no esperes que te nazcan alas, no esperes que baje un ángel a recogerte, pudieras estrellarte, y aunque más arriba yo haya escrito "saltar sin flotador". No seas tan iluso como para pensar que sobrevivirás, pero no te preocupe porque sobrevivirás, ... ya ves, se trata de una paradoja, otra más de las múltiples que la Vida nos pone delante de las narices. De cualquier manera, cuando uno no sabe qué hacer de su vida y quiere dar un paso como éste, lo mejor que se puede hacer es cerrar los oídos a las palabras de otros, y lo mejor es abrirlos y escuchar la voz interior, hacer lo que uno siente que debe hacer, pero también pensando en saber y querer llegar al final del Juego del Escondite.

No lo olvides, Príncipe del Capullo.
No lo olvidéis, Príncipes del Capullo.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, de momento, hasta que un día salga del capullo.

Texto del libro "Tres hermanos y un final" - Diario de un karma familiar (IV) - El Juego del Escondite (el encuentro). Reservados los derechos de autor. DF. Nomemientas Gavilán.
 
Muy recomendado leer:  
 
Puede interesarte: 

Así como en el día, en que al mundo vienes,
el Sol saluda a los planetas,
de inmediato y de más en más tú creces,
según la ley por la que te presentas,
así debe ser, huir de ti no puedes,
así ya lo dijeron sibilas y profetas,
y ningún tiempo ni poder fracciona,
la forma acuñada, que viviente evoluciona.

Voces Órficas Primordiales (J. W. Goethe)