EL PODER (potencia) y EL NO PODER (impotencia)
EL APEGO Y EL DESAPEGO, PÉRDIDA, MUERTE O ABANDONO DE LOS HIJOS
EL APEGO Y EL DESAPEGO O ABANDONO, DEL EGO Y AL EGO
EL CONFLICTO DE SEPARACIÓN (del niño interior)
UN CONFLICTO INTERNO, ENTRE LEO Y ESCORPIO (entre querer y poder)
UN CONFLICTO EXTERNO, ENTRE LA CASA V (hijos) Y LA CASA VIII (apego)
Una lección del signo de Escorpio, Plutón o casa VIII (desapego, abandono, pérdida)
Una lección del signo de Leo, Sol o casa V (amor y desamor a hijos, niño interior, ego)
Leo, el dios creador (querer); Escorpio, el dios omnipotente (poder)
Una experiencia práctica y real de desapego de los hijos, y del ego
Somatización en el cuerpo: quistes, ganglios, bultos, nódulos, cáncer, de mama derecha o izquierda (para la madre), además del sistema nervioso central y otros sistemas
NO SIEMPRE "QUERER ES PODER",
y también, no siempre "poder es querer"
EL APEGO Y EL DESAPEGO O ABANDONO, DEL EGO Y AL EGO
EL CONFLICTO DE SEPARACIÓN (del niño interior)
UN CONFLICTO INTERNO, ENTRE LEO Y ESCORPIO (entre querer y poder)
UN CONFLICTO EXTERNO, ENTRE LA CASA V (hijos) Y LA CASA VIII (apego)
Una lección del signo de Escorpio, Plutón o casa VIII (desapego, abandono, pérdida)
Una lección del signo de Leo, Sol o casa V (amor y desamor a hijos, niño interior, ego)
Leo, el dios creador (querer); Escorpio, el dios omnipotente (poder)
Una experiencia práctica y real de desapego de los hijos, y del ego
Somatización en el cuerpo: quistes, ganglios, bultos, nódulos, cáncer, de mama derecha o izquierda (para la madre), además del sistema nervioso central y otros sistemas
NO SIEMPRE "QUERER ES PODER",
y también, no siempre "poder es querer"
El apego y el desapego de los hijos, y del ego
El síndrome del nido vacío
Una visión desde la Astrología Humanista y la relación psicosomática (cuerpo-mente-espíritu)
El síndrome del nido vacío
Una visión desde la Astrología Humanista y la relación psicosomática (cuerpo-mente-espíritu)
Desde que nacemos, todos comenzamos a separarnos de partes de nosotros mismos, y desde nuestro centro, desde el centro de la carta astral, y dependiendo de la disposición de la carta de la persona, así será, proyectando hacia el exterior, o hacia cada una de las casas, ciertas partes de nosotros, y con las cuales deberemos (re)unirnos en algún momento del futuro. En este caso tan solo voy a referirme a la casa V de los hijos, o al signo de Leo, representante de nuestro niño interior, que algún día deberemos reencontrar, y será a través de la relación con nuestros hijos, biológicos o no biológicos, y para esto nacen y para esto los traemos al mundo, para ayudarnos en un momento futuro a descubrir esas partes desconocidas, o partes perdidas de nuestro niño interior, y para así y por lo tanto, también ayudarnos a descubrirnos en nuestro Juego del Escondite, un juego recíproco, pues también nosotros deberemos ayudarles a que se descubran a sí mismos.
Lo que sucede con esto es sencillo de decir, y tal vez es fácil de entender para algunos, pero es muy difícil de llevarlo a la práctica en la vida personal de cada uno. Digo esto por una razón, mucha gente nace con una lección a aprender en el transcurso de su vida, se trata del desapego, y es decir, se trata de revertir una situación de apego a algo, en el mundo de la materia, y en este caso me refiero a los hijos, y aunque también podría ser cualquier otra persona ... Cuando en la carta astral de un individuo se encuentran Leo y Escorpio en contacto, o sus regentes Sol y Plutón, o la casa V y la casa VIII en contacto, con un aspectario concreto, ya podemos prever que algún día la Vida le exigirá aprender la lección, le exigirá desapegarse de los hijos biológicos, o de aquello o aquellos que también puedan identificarlo, como puede ser una creación propia, o como también puedan ser personas a quienes considere como a hijos.
A veces queremos evitarlo, pero no podemos, no siempre querer es poder, por mucho que algunos digan lo contrario, es mi opinión y por supuesto cada cual puede opinar como mejor prefiera, y sin embargo, cuando la vida de la persona no es como quiere que sea, y no la puede cambiar, por mucho que haga y por mucho que le pida a Dios, quizá es llegado el momento de plantearse, que no siempre querer es poder, y que a veces la Vida nos obliga a pasar por la separación, y por un periodo de caos emocional, que siempre es necesario, salvo que queramos somatizarlo en el cuerpo físico y provocar un problema de salud ... Esto es necesario, para desapegarnos un poco más del mundo de la materia y del ego al cual estamos demasiado apegados, y en este caso apegados a los hijos, es decir, siempre es a lo que más amamos, o también a nuestra creación en el mundo material de las formas, que muchas veces ponemos por encima de uno mismo.
Y es que, mientras estemos apegados a nuestros hijos, no podremos descubrir a fondo a nuestro niño interior, pero hay miedo, siempre hay un miedo que lo impide y que nos hace aferrarnos más, que nos hace apegarnos más y más, y es el miedo consciente o inconsciente a perder a nuestros hijos, y así y por tanto a que se despierte nuestro niño interior reprimido, lo cual nos hace excesivamente posesivos con ellos, y con la consecuencia lógica de que algún día ellos querrán ser libres y volar, querrán separarse y no sentirse "aprisionados" por los padres, y también, y porque al mismo tiempo, ya que no puede haber 1 sin 2, ellos deberán descubrir dentro de sí mismos aquello que antes recibían proyectado de sus padres, es decir, lo que queremos evitar se cumple en la realidad. No nos dábamos cuenta, éramos inconscientes de esto, pero tal y como yo digo, el inconsciente siempre pugna por hacerse consciente, y nos provocará situaciones para que así sea, por mucho que no lo queramos.
No siempre querer es poder, no siempre tenemos el poder a favor de nuestra voluntad egoica, pues, cuando le corresponde en el tiempo, el poder está en manos del Yo superior, quien a través de lo que yo llamo la Mano Invisible, lo ejerce cuando le corresponde, y haciéndonos sentir la impotencia, de no poder modificar lo que quisiéramos y en el momento que quisiéramos, haciéndonos pasar un tiempo, más o menos largo, de estar perdidos en un laberinto sin salida aparente, pero una salida que existe ... Una salida que encontraremos cuando llegue el tiempo correcto, el tiempo oportuno que nos marque el reloj, cuando se haya vaciado el contenido de nuestra mente inconsciente, el que guardaba algún miedo existencial, como es el miedo a perder algo, a los hijos, o lo que corresponda por casa, y porque en el fondo todos sabemos, que una separación o pérdida de los hijos, siempre nos obligará a buscar a nuestro niño interior, al niño reprimido que perdimos en algún momento del tiempo pasado. Lo mismo se podría decir y aplicar viceversa, a quienes tienen miedo de abandonar o pierden a su padre o a su madre, pues la Vida también les obligará a encontrarlos en su interior.
Esto último es extensible también a la casa que tengamos interceptada por el signo de Escorpio, y es la casa de la Tierra que más nos resistiremos a abandonar, porque es la casa donde más nos apegamos y por lo tanto deberemos desapegarnos algún día, pero también es la casa donde con frecuencia nos sentiremos abandonados, porque es ahí donde nos hemos abandonado, y, paradojas de la Vida, porque es ahí donde algún día deberemos abandonarnos, pero en otra forma,... pues ahí es donde deberemos abandonar el ego, que la necesita con premura, para aferrarse al mundo de la materia, ... además de la casa donde tengamos ubicado a Plutón, y además de las casas que en la carta individual de cada uno puedan verse afectadas por el aspectario, sin olvidarme de la casa VIII que es común para todos.
De ahí viene la expresión: "si Dios quiere" ... "Ojalá" ... "Insha'Allah" ... Lo que sucede ahora es que en este mundo se está perdiendo la conexión con el "dios desconocido", cada vez hay menos interés por esto y más interés por elevar el ego "todopoderoso u omnipotente" (eso creen) a las alturas.
No siempre querer es poder, pues cuando querer (Leo) entra en conflicto con poder (Escorpio), al ser siempre una cuadratura, ¿¿quién puede ganar al otro?? ... ¿¿quién gana y quién pierde?? ... En el fondo se trata de un conflicto entre ambos, y por lo tanto de un conflicto dentro del individuo, y el conflicto deberá resolverse, y cuanto antes mejor, pero no siempre la Vida lo permite "cuanto antes" ... El poder está en nuestras manos, pero sí y no, pues según la Ley de Polaridad no puede haber 1 sin 2, porque hay que tener en cuenta que tenemos dos manos, pero también hay que tener en cuenta algo, que no todos aceptan o entienden, por tener un ego en las alturas, y es que todos tenemos también una "Mano Invisible", que el ego nunca puede controlar, por estar por encima de él, que ejerce el máximo "poder" cuando debe ser, y que está dirigida por nuestra alma, espíritu, Yo superior, inconsciente, Dios, Alá, Yahvé, Neptuno, o como cada uno quiera llamarlo, y que hace que las situaciones sucedan en el momento correcto, en el momento oportuno, en el momento que deba ser, ... y nunca es cómo y cuándo el ego "quiere o desea".
De ahí viene la expresión: "si Dios quiere" ... "Ojalá" ... "Insha'Allah" ... Lo que sucede ahora es que en este mundo se está perdiendo la conexión con el "dios desconocido", cada vez hay menos interés por esto y más interés por elevar el ego "todopoderoso u omnipotente" (eso creen) a las alturas.
Reservados los derechos de autor. D.F. Nomemientas Gavilán.
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Puede interesarte mucho leer la continuación, en un caso práctico y real, que siempre se puede aplicar a ti o a cualquier otra persona. Puedes pinchar aquí: NO SIEMPRE "QUERER ES PODER (II)
Te busqué, pero no pude encontrarte,
te llamé en voz alta, de pie sobre
el minarete;
a la salida y a la puesta del sol,
hice sonar la campana
del templo.
Te busqué sobre la tierra,
Te busqué sobre la tierra,
te busqué en los Cielos,
mi
Bienamado,
pero al final te he encontrado,
oculto como una perla en la
concha de mi corazón.
Hazrat Inayat Khan (la danza del alma)
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