EL JUEGO DEL ESCONDITE
Relata un cuento vedanta ... A Dios le encanta jugar al escondite, pero como fuera de Dios no hay nada, Dios se tiene solo a sí mismo para jugar. Esta dificultad la supera simulando, que Él no es Él. Ésta es su forma de esconderse de sí mismo. Simula que es tú y yo, y toda la gente en el mundo, y todos los animales y las plantas y las piedras, y también todas las estrellas. De modo que le ocurren aventuras extrañas y maravillosas, y aunque algunas de ellas son terroríficas. Pero estas últimas no son mas que malos sueños, solo sueños que desaparecen cuando Él se despierta.
Ahora bien, cuando Dios juega al escondite y pretende ser tú y yo, lo hace tan bien, que le lleva muchísimo tiempo recordar, cuándo y cómo se inventó a sí mismo. Pero ahí está, precisamente, la gracia del juego, es lo que Él quería conseguir. No quiere encontrarse a sí mismo demasiado pronto, pues esto estropearía el juego. Por eso es tan difícil para ti y para mí, darnos cuenta de que somos Dios disfrazado y oculto. Pero cuando el juego se ha prolongado tiempo suficiente, ya todos nosotros despertamos, o dejamos de simular, y entonces recordamos que no somos mas que el único Sí-mismo, ... el Dios que es todo lo que es y que vive por siempre jamás.
Puedes preguntarte, por qué Dios a veces se oculta bajo la forma de gente horrible, o simula ser persona que sufre enfermedades y dolores. Primero recuerda que Él no hace esto mas que a sí mismo, y también que en todos los cuentos que te gustan, debe haber gente mala y gente buena, ya que la emoción de la historia consiste, en enterarse de cómo los buenos salen con bien, de su encuentro con los malos. Es como cuando jugamos a los naipes, al principio de la partida los revolvemos todos en un montón, lo cual es similar a la forma en que se dan las cosas malas en este mundo; pero el objeto del juego es poner la mezcla en orden, y el que mejor lo hace es el ganador ... Luego volvemos a mezclar, y a jugar, y así ocurre también con el mundo.
La segunda parte del Juego del Escondite es muy sencilla de explicar, y aunque es muy difícil de entender y poner en práctica, y se trata de buscar lo que hemos perdido, y es decir buscarnos a nosotros mismos, esto también suena muy extraño, para quien no es consciente del significado, de perderse a uno mismo … A partir del momento en el cual queremos buscarnos, cuando ya se toma la decisión de hacerlo así, es como si nos comenzaran a llegar informaciones diversas, que pueden darnos más pistas, sobre cómo buscar lo que hemos perdido antes. A partir de aquí, se trata de seguir esas pistas, y hasta llegar a encontrar el tesoro, de la tercera parte del Juego del Escondite, es decir el final del Juego.
La tercera parte es el final del Juego del Escondite, es cuando encontramos este tesoro oculto y en lo más profundo de nosotros mismos, en un lugar muy recóndito, que antes nunca habíamos imaginado, en el interior de nosotros mismos … Todo aquello que habíamos buscado afuera, los tiempos de estar perdidos en el mundo de las formas, pues lo encontramos dentro de cada uno de nosotros, y a partir de entonces, ya el mundo de las formas pierde todo su encanto, ya no lo tiene, el único encanto está en nosotros mismos, en el descubrimiento del Sí mismo … Se trata del encuentro con uno mismo, con el final del camino, con el final del sendero, el que debemos realizar en este mundo físico, para así encontrarnos con el puente que lo une al plano espiritual. Se trata del plano espiritual, del cual provenimos, y al cual debemos regresar, nunca podremos regresar a un lugar de donde no hayamos venido, lógico.
SI PUEDES confiar en ti mismo, cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda.
SI PUEDES esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría.
SI PUEDES soñar y no dejar que los sueños te dominen.
SI PUEDES pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo.
SI PUEDES encontrarte con el triunfo y el fracaso, y tratar a estos dos impostores de la misma manera.
SI PUEDES soportar el escuchar la verdad que has dicho, tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios, o contemplar destrozadas las cosas para las que has dedicado tu vida, y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas.
SI PUEDES hacer un hato con todos tus triunfos, y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio, y no dejar escapar nunca una palabra sobre tu pérdida.
SI PUEDES obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino, mucho después de que hayan perdido su fuerza, excepto la voluntad que les dice ”¡continuad!”.
SI PUEDES hablar con la multitud y perseverar en la virtud, o caminar entre reyes y no cambiar tu manera de ser, si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte, si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado.
SI PUEDES emplear el inexorable minuto, recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos.
TUYA ES LA TIERRA Y TODO LO QUE HAY EN ELLA, .... Y LO QUE ES MÁS, SERÁS HOMBRE, HIJO MÍO.
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