Y pues sí, aquí seguimos todos, bajo el amparo de Santa Tecla, y al mismo tiempo mareando la perdiz, los monjes del Convento de las Águilas, al mando del Abad Pelotines del Copón, que ya está hasta los pelotos de tanto tiempo de aislamiento, del mundo mundanal, y menos mal que tenemos la santa compañía de los 7 Enanitos y de la hermanita Blancanieves, y además del Oráculo de San Internet, que siempre nos mantiene informados, y que nos quiere asustar más a cada momento, para así meternos el pánico por el trasero y por los otros agujeros.
Nos pasamos todo el puto día en clausura, menos mal que
tenemos nuestro claustro, el cual nos permite dar vueltas y más vueltas,
tal y como si fuéramos norias, o mejor dicho, como si fuéramos burros,
con los ojos bien tapados y haciéndola girar, ¡¡pero que no cunda el
pánico!!, el hermano Boticario ya tiene sus remedios preparados y la
farmacia está muy bien surtida, de manzanilla, valeriana, hinojo, poleo, anís, hierbaluisa, boldo, tomillo y otras plantas medicinales, además de vitaminas y minerales, y sobre todo, lo importante, del cannabis
sativa del huerto, jijiji ...
Más que convento parecemos el Arca de Noé, intentando
sobrevivir ante nuestro amigo y enemigo, el virus coronado,
y volando de vez en cuando a lomos de nuestras águilas, pero todos seguimos al pie del cañón, con la despensa bien surtida y el huerto
también, ya nos previno de esto hace tres meses el Espíritu Santo. De vez en cuando también subimos a nuestro campanario y así vemos pasar a
algunos acompañando a sus perros, de acá para allá, mientras que a
nosotros nos mantienen castigados y enjaulados, ... y no nos dejan salir a la calle, menos mal que estamos
acostumbrados a retiros y ayunos periódicos.
No sabemos si naufragaremos o no ...
Quae est quod Deus velit.
Ora pro nobis.
Dominus vobiscum.
Amen.





