viernes, 2 de diciembre de 2016

EL ENGAÑO DE LA ALIMENTACIÓN

 Un ejemplo de Neptuno en la casa VI o Virgo (la alimentación)

Casa VI (casa natural de Virgo): Trabajo y salud, desempleado y enfermo, empleo, alimentación, costumbres, hábitos, vida cotidiana, vestimenta, animales domésticos, seres que dependen de uno (empleados y sirvientes), servicio a los demás o servilismo, compañeros de trabajo, medicina, frugalidad o gula, el estrés por exceso de trabajo, la vocación de ser uno mismo, etc.

Símbolo astrológico de Neptuno

Hace años que estoy pensando, reflexionando, meditando, y comiéndome el coco, sobre la gran capacidad que tenemos los “seres humanos”, para engañar a los demás y para así engañarnos a nosotros mismos, y por supuesto, también para dejarnos engañar por los otros … Repetimos los mismos comportamientos a lo largo de la vida, parece que no somos capaces de salir de ellos, o tal vez, pueda ser que no sabemos hacerlo, o tal vez, también pudiera ser que disfrutamos con ellos. La cuestión es que vivimos en un mundo, de engaños y de auto-engaños parciales o totales, y que nos hace estar alejados de nuestra propia “VERDAD”, y de la verdadera realidad de la Vida … En un mundo de ilusión y mentiras, que a muchas personas les ayuda a seguir sobreviviendo, pero pagando un precio muy caro en algunos aspectos, en las relaciones con los demás, en la salud, en el sistema de creencias, en la comunicación, en los sentimientos, en la familia, en la pareja, en la vida social, en el trabajo, y en muchos o todos los sectores de la vida, y muy principalmente en la relación con nosotros mismos. Ya se sabe, de oca a oca, como en el Juego de la Oca.

Nos engañan los demás seres y nos engañamos a nosotros mismos, y engañamos a otros y nos dejamos engañar, ya desde que nacemos, y así seguimos a lo largo de toda o parte de nuestra vida, e inclusive en el momento de la muerte … Tenemos tanto miedo de salir, de este “múltiple juego del engaño”, que hacemos lo imposible para permanecer atados el mayor tiempo posible, pues resulta muy doloroso ver la realidad tal y cual es, y descubrir que la mayoría de nosotros somos una mentira más o menos grande … Cuando queremos salir de este juego, la mayoría de la gente no nos deja, nos atacan y amenazan como mejor pueden, y para que así continuemos jugando con ellos, a un juego absurdo. Es el Juego del Escondite, no se trata del juego infantil, se trata de un Juego de Dios, para perdernos, buscarnos y encontrarnos a nosotros mismos.

En la alimentación

Vamos de compras al mercado, allí encontramos todo tipo de verduras, frutas y hortalizas, con apariencia fenomenal, lustrosas, brillantes y enormes, pero que no saben a nada y no huelen a nada. Se ha cultivado todo esto bajo unas enormes telas de plástico, y sin el sol natural que las madure, que apenas tienen algún tipo de nutrientes, porque están totalmente desnaturalizadas, y abonadas con todo tipo de pesticidas, herbicidas y plaguicidas, que también nos comemos, y nos seguimos engañando y comiendo algo, que no es lo que parece, por fuera lo puede parecer, pero por dentro no lo es. Y no hablemos de las cámaras de gas, donde obligan a la maduración de algunas frutas, que, por supuesto, no podremos comernos con piel, pues las tendremos que pelar, no será como antes, cuando se cogían del árbol y se comían enteras y sin lavar, tal como hacían Adán y Eva, bien despelotados y en el Jardín del Edén, pero esto lo hacían y cuando aún no se habían perdido en el Juego del Escondite, porque justamente comenzó ahí el Juego, y fue cuando nació la dualidad y las diferentes polaridades en el ser humano, o al menos si queremos aceptar el libro del Génesis, en la Biblia, tal cual nos ha sido transmitido.

Compramos algún tipo de alimento preparado, pero, normalmente no nos detenemos a leer su etiqueta, ya que tampoco la entendemos bien, pero hay un montón de nombres extraños y un montón de letras y números, y muy pequeñitos, que nos dicen contener tal o cual conservante, acidulante, emulgente, gasificante, potenciador de sabor, aditivo, colorante, endulzante, y no sé cuántas cosas más. Resulta imposible saber qué es todo lo que comemos, sencillamente porque en muchas ocasiones hay de todo, menos de lo que compramos para comer, y así nos seguimos engañando, al creer que estamos comiendo una cosa, que nos aportará toda clase de vitaminas y minerales, pero que nos aporta además todos los venenos que no esperamos. Parece que hay quien tiene interés en hacer jaque al rey, en el Juego del Ajedrez, y pudiera matarnos, entonces ya se acabaría el juego, ya saldríamos del Teatro de la Vida.

Ya no hablemos de las carnes que compramos, y de los pollos que han sido criados en lo que se llaman “granjas” (?), todos apiñados como hormigas, comiendo piensos extraños que los hacen engordar en poco tiempo, y no solamente los pollos sino también otros anímales de granja, que han comido de cualquier pienso menos del alimento natural que les correspondía. Además de la gran cantidad de medicamentos que les obligan a tomar, y que acaban también en nosotros, así que seguimos engañándonos, creyendo que comemos bien, y que comemos animales de buena calidad, pero una cosa es lo que parece y otra cosa es lo que es, las apariencias suelen engañar siempre, pero para esto existen los diferentes tipos de maquillaje, por supuesto. Todos sabemos que los actores se maquillan, para cumplir “la función” en la Obra de Teatro asignada, pero no deberíamos olvidar que el cuerpo puede enfermar más fácilmente, más de lo enfermo que está desde el momento de nacer, con la sobrecarga kármica o de tiempos pasados a esta vida.

Vamos a la panadería a comprar un pan, pero no sabemos muy bien lo que nos venden, puesto que la mayoría están fabricados sin salvado, ni germen de trigo, y aunque entiendo que deben contener harina, si es que se le puede llamar así, a estos 'polvillos blancos' que utilizan … Al día siguiente ya lo podemos tirar a la basura, pues no hay quien se lo coma, ya se ha quedado más duro que una piedra, aunque al menos hemos comido pan del día, o algo que hemos creído era pan, pero en nada se parecen a los panes, que se hacían antiguamente, y que podían durar un montón de días como si estuvieran recién horneados. Ya no podremos rezar “el Padre Nuestro”, de la misma forma que hacíamos antiguamente, por lo tanto pudiera ser imposible que Dios nos perdone nuestras deudas, entonces difícilmente podremos seguir buscándonos en su Juego del Escondite, el juego al que todos jugamos a lo largo de la vida, y hasta que llegamos al final del mismo, como sucede en el Juego de la Oca, cuando nos encontramos y nos descubrimos.

Queremos beber agua, pero no sabemos lo que bebemos, porque, con el tratamiento de cloro y de otras depuraciones, que se suelen hacer en las ciudades, ya resulta que al final, un agua que tendría que ser, tal como me decían en la escuela, incolora, inodora e insípida, se parece más a una gaseosa de mal sabor, mientras tanto, nos engañan diciendo que es agua potable. Más fácil lo tienen cuando la disimulan en diferentes refrescos, que contienen diferentes porquerías, para así camuflar ese agua, y además con diferentes colores, a gusto de todo el mundo. Esto es algo parecido a los diferentes colores políticos de personas, que quieren aparentar lo que no son, así se esconden más fácilmente para que nadie les descubra, pero lo más peligroso es que ellos no se podrán descubrir a sí mismos, y por tanto seguirán perdidos en el Juego del Escondite.


Texto del libro "Tres hermanos y una madre" - Diario de un karma familiar (I) - El Juego del Escondite (la pérdida), inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual (España), y protegido por derechos de autor. DF. Nomemientas Gavilán.

Si nuestra alimentación ha sido así, ... ¿cómo crees que puede ser nuestra salud? ...

Si quieres leerlo al completo puedes pinchar aquí: El cruel engaño de la Vida

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