El engaño y el autoengaño de Neptuno y de los mortales
Hemos
invertido demasiado tiempo investigando los orígenes del estrés,
para entender la aparición de la ansiedad, los trastornos
digestivos, la presión arterial alta, las palpitaciones, la
depresión, etc., porque hemos omitido el elemento más importante de
muchos trastornos: la historia pasada … el dolor grabado.
Arthur
Janov.
(creador de la terapia primal y autor del libro "La biología del amor").
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| Símbolo astrológico de Neptuno |
Hace años que estoy pensando, reflexionando, meditando, y comiéndome el coco, sobre la gran capacidad que tenemos los “seres humanos”, para engañar a los demás y para así engañarnos a nosotros mismos, y por supuesto, también para dejarnos engañar por los otros … Repetimos los mismos comportamientos a lo largo de la vida, parece que no somos capaces de salir de ellos, o tal vez, pueda ser que no sabemos hacerlo, o tal vez, también pudiera ser que disfrutamos con ellos. La cuestión es que vivimos en un mundo, de engaños y de auto-engaños parciales o totales, y que nos hace estar alejados de nuestra propia “VERDAD”, y de la verdadera realidad de la vida … En un mundo de ilusión y mentiras, que a muchas personas les ayuda a seguir sobreviviendo, pero pagando un precio muy caro en algunos aspectos, en las relaciones con los demás, en la salud, en el sistema de creencias, en la comunicación, en los sentimientos, en la familia, en la pareja, en la vida social, en el trabajo, y en muchos o todos los sectores de la vida, y muy principalmente en la relación con nosotros mismos. Ya se sabe, de oca a oca, como en el Juego de la Oca.
Nos engañan los demás seres y nos engañamos a nosotros mismos, y engañamos a otros y nos dejamos engañar, ya desde que nacemos, y así seguimos a lo largo de toda o parte de nuestra vida, e inclusive en el momento de la muerte … Tenemos tanto miedo de salir, de este “múltiple juego del engaño”, que hacemos lo imposible para permanecer atados el mayor tiempo posible, pues resulta muy doloroso ver la realidad tal y cual es, y descubrir que la mayoría de nosotros somos una mentira más o menos grande … Cuando queremos salir de este juego, la mayoría de la gente no nos deja, nos atacan y amenazan como mejor pueden, y para que así continuemos jugando con ellos, a un juego absurdo. Es el Juego del Escondite, no se trata del juego infantil, se trata de un Juego de Dios, para perdernos, buscarnos y encontrarnos a nosotros mismos.
En el nacimiento y la lactancia
Cuando nacemos es de una forma totalmente antinatural, la madre está acostada en horizontal y en un hospital, somos los únicos animales que parimos boca arriba y así engañando a nuestro propio cuerpo, que de esta forma es incapaz de provocar un alumbramiento normal … Nacemos rodeados de enfermeras y médicos que llevan la cara tapada, con lo cual el miedo que sentimos al nacer es inmenso, y al vernos rodeados de tal gente, produce una sensación angustiosa, y no sabemos si son seres extraterrestres, o si somos nosotros los extraterrestres. Aquí comenzamos a dejarnos engañar, nos pensamos que nacemos en un mundo de gente que necesita taparse la cara, para que no se les reconozca y para que no sepamos quiénes son, para así darnos miedo, y para darnos cuenta también, de que algún día, deberemos de ocultar nuestra propia cara ante los demás, para que no sepan quiénes somos, pero tampoco nosotros sabemos quiénes somos, para esto hemos nacido, primero para perdernos, después buscarnos y al final encontrarnos.
Algunos bebés son forzados a nacer, con unos aparatos extraños, que tiran de la cabeza y que deforman el cerebro, de una forma brutal, y para el resto de la vida, pero está claro, esto no se nota al principio de la vida, pero lo pagan más adelante … Otros bebés ya ni siquiera nacen y se sacan directamente del vientre materno, mediante una cesárea, y de repente salen afuera y de nuevo la angustia se provoca, y ya no solo por ver estos seres con las caras tapadas, sino por la intensa luz, que los focos del paritorio lanzan sobre el bebé. Pasan en un mínimo momento, de la oscuridad total, a una luz que les ciega y que les asusta, pero aquí continuamos dejándonos engañar, ya entonces creemos nacer en un medio hostil, el cual nos retraerá el resto de nuestra vida, y así vamos después, a la defensiva y al ataque, jugando el Juego del Ajedrez, o cualquier otro tipo de juego de guerra.
En la mayoría de ocasiones hacen con nosotros, lo que quieren, nos dan un cachete, nos lavan, y nos envuelven en ropa o en cualquier cosa, y en lugar de dejarnos arropar por nuestra propia madre, y tener oportunidad de ser recibidos por ella, aunque estemos sucios. Ya en el momento del parto nos hacen creer que somos unos guarros, así continuamos engañándonos y pensando que deberemos estar siempre limpios, para evitar el rechazo de los demás, que deberemos dar una buena imagen y que la apariencia es lo único importante. Habrá que estar muy al tanto de la opinión de los demás, y habrá que opinar o criticar también a los demás, para que sigan más perdidos, o quizás para que se busquen y encuentren, en el Juego del Escondite.
No hablemos de los medicamentos que dan a la madre, para provocar las contracciones, o para evitarle dolor en el parto, estos mismos medicamentos también los absorbemos nosotros, y por lo tanto ya nos siguen engañando haciéndonos nacer, de una forma más o menos manipulada y controlada. Así seguiremos a lo largo de toda o parte de la vida, manipulando a otros y también dejándonos manipular, controlando y dejándonos controlar, como si de ello dependiera nuestra propia vida y supervivencia … Lo más grave y peligroso es que también seguiremos controlando nuestras reacciones, o nuestras emociones, o nuestros verdaderos sentimientos, controlando y manipulando todo lo posible, y en lugar de ser libres y espontáneos, y alentando a que los otros también lo sean, de modo que nos perdemos más en la primera parte del Juego del Escondite, y lógicamente, cuanto más perdidos estemos, más difícil será que nos encontremos.
Algunos bebes son introducidos, ya después de nacer, en una incubadora que también de nuevo nos engaña, pues nos hace creer que todavía estamos en el vientre materno, y aunque en este caso es un vientre de cristal, totalmente transparente, nada que ver con el útero materno. Nada que ver con el pecho materno que nos debería aportar todos los nutrientes, y también ese amor que necesitamos en el momento de nacer, para así no sentirnos abandonados de la madre y del resto del mundo. Mientras tanto estaremos metidos en una caja y con tubos que nos alimentan, pero sin el contacto físico de la madre, pero lo cual a lo largo de la vida seguiremos necesitando y buscando, y además de que tal vez, nos tendremos también que buscar a nosotros mismos en el Juego del Escondite, para encontrar el alimento de nuestra madre interior, de nuestra Luna.
Una vez que hemos comenzado a alimentarnos, lo hacemos con unos biberones de plástico que alguien inventó, que tienen un pezoncito muy parecido al de la madre, pero con lo cual ya nos siguen engañando y haciéndonos creer lo que no es. Después nos alimentan con leche de vaca desnaturalizada, y que nos hace creer que es el alimento de nuestra madre, pero lo cual resulta totalmente falso, porque es de un animal diferente a nosotros, y que por añadidura no contiene los nutrientes esenciales, que necesitamos, para podernos convertir en adultos con un sistema inmunitario eficiente. Pero nos seguimos dejando engañar, porque no tenemos otra alternativa, y si lloramos nos meten un chupete de plástico en la boca, para que nos callemos, así le vamos dando al chupeteo, creyendo que es nuestra madre quien nos consuela, aunque en este caso es totalmente falso, es un sucedáneo de goma o de plástico. Así seguiremos buscando el alimento de la madre, a través de la relación de pareja con otra mujer, y tal vez también nos seguiremos buscando en el Juego del Escondite.
Llega el momento en el cual podemos comenzar a tomar alimentos más sólidos, y nos dan unos "potitos" que no sabemos bien lo que son, pero que ya vienen disfrazados de una manera muy atractiva, pero dicen que son de lo mejor, y aunque no se sepa de qué están hechos, porque no podemos confiar en la etiqueta y en sus ingredientes. No sabemos quién los ha fabricado y qué ingredientes ha utilizado, lo que dice la etiqueta no tiene que ser la verdad, y tal vez lo sea o tal vez sea una mentira más, por tanto nos pueden seguir engañando, pero seguimos buscando, y hasta que tal vez encontramos el puente del Juego de la Oca, o tal vez el pozo.
Texto del libro "Tres hermanos y una madre" - Diario de un karma familiar (I) - El Juego del Escondite (la pérdida), inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual (España), y protegido por derechos de autor. DF. Nomemientas Gavilán.
Si quieres leerlo al completo puedes pinchar aquí: El cruel engaño de la Vida
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