jueves, 18 de agosto de 2016

¡QUISIERA SER UN ÁGUILA Y VOLAR!

Si tú quieres ser un águila real,
evita criarte en un gallinero,
deja de estar siempre sobre un palo,
comiendo, cagando y cacareando,
y sube a una montaña muy alta,
desde allí podrás volar aún más alto ...

Puig de Sant Martí (Alcudia) Norte de la Isla de Mallorca (España)

27 febrero 2011

¡QUISIERA SER UN ÁGUILA Y VOLAR!

Dejaron la vida en este lugar, por querer imitar a las aves, pero encontraron la forma de volar, y por toda la eternidad, … ya no tendrán que preocuparse más, por subir allí, ni por el viento que puedan necesitar, ya encontraron una forma distinta de hacerlo, imagino que inconscientemente la estaban buscando. Yo pienso que muchas personas, que se dedican a este tipo de aventuras de riesgo, están buscando la muerte, yo pienso que es su modo de desafiarla, y así que muchas veces encuentran lo que buscan. En el fondo, es la gran lección del escorpión, … transmutar su naturaleza rastrera, en otra forma mucho más elevada de consciencia, aunque para ello, deban vencer a la Hidra, tal y como se fijaba en uno de los trabajos de Hércules, y no siempre es algo fácil de hacer, muchas veces nos lo negamos, por esto inconscientemente buscamos la muerte, pero tan solo es la muerte del ego personal. 

Siento una envidia enorme por volar como ellos, ¡¡¡¡cuántas veces, yo también he querido volar como un águila!!!!, … cuántas veces he soñado con elevarme, hasta lo más alto, para dominar todo el paisaje que se ofrece, y no tener que subir siempre las montañas, para poder hacerlo, y cuántas veces me hubiera gustado lanzarme, desde lo alto, para, simplemente, esperar que me nacieran unas alas, que me permitieran no estrellarme contra el suelo. Pero pienso, que todavía tengo los pies en la tierra, y dudo mucho que me nacieran estas alas, o que los ángeles vinieran para transportarme, y así que yo nunca me he atrevido, a lanzarme de esta manera, ni con un parapente ni con un paracaídas.

Resulta muy hermoso ver cómo se lanzan, desde lo alto de la montaña, ellos solamente esperan a que llegue una oportuna ráfaga de viento, que levante la tela del parapente, ¡¡¡y así elevar los pies al cielo!!!, para que después ese mismo viento, se ocupe de lo demás y les permita volar … Todo es cuestión de dejarse llevar, ellos saben muy bien, ¡que no pueden luchar en contra!, sino que deben ir siempre a su favor, no pueden ofrecerle resistencia, y esto lo saben muy bien … Lo curioso de esto es, que da la sensación de caerse al vacío, ¡pero el viento no les deja caer!, sino que les levanta hacia arriba, resulta hermoso verles cómo vuelan de un lugar a otro, manejando hábilmente este sistema, e imaginar, lo que deben sentir al volar como un águila, contemplando todo aquel paisaje que se domina, ¡y así poder contemplar todo el lugar! en un gran montón de kilómetros a la redonda, se podría decir, que casi pueden contemplar toda la isla, sobre todo las dos grandes bahías del norte, la Bahía de Pollensa y la Bahía de Alcudia. 

Dicen que la envidia es un “pecado”, y yo pienso, que pueden decir lo que quieran, y porque en este caso, yo debo haber cometido un gran pecado, me es muy indiferente lo que puedan decir algunos, pienso que la religión está muy equivocada, en muchas ocasiones y por muchas cosas, y ésta es una de ellas. ¡¡Sea bienvenida la envidia!! que me ilusiona a convertirme en un águila, pues no tengo intención de ir a un confesor, ni tengo miedo al infierno. 

Ésta es la excursión que yo hice ayer, no fue demasiado larga, pues son pocos kilómetros, pero nunca antes había subido, al Puig de Sant Martí, o Monte de San Martín, es un lugar encantador en Alcudia, a donde subí, después de haber hecho una corta parada, fue en la cueva del mismo nombre … He estado multitud de veces en esta zona, y se puede decir que la conozco bastante bien, de modo que ayer conocí el último rincón que me quedaba, subí hasta la cumbre del pico. Había visto muchas veces, que algunas personas se lanzaban en parapente, desde arriba, y era un gozo verles volar, desde la playa, pero en esta ocasión quise verles desde arriba, yo no pude resistir a la tentación de hacerlo, aunque el tiempo no estaba muy sereno, y allí subí … La pena es que también arriba hay un pequeño altar, con fotos de dos individuos, que dejaron la vida en este mismo lugar, por querer volar como las águilas, yo entiendo que lo debió instalar alguno de sus compañeros. 

¡¡Fue todo un gran espectáculo!!, me agradecí a mí mismo haber subido, y allí estuve un tiempo bastante largo, simplemente mirando, simplemente envidiando, lo que ellos estaban haciendo … En algunas ocasiones parecía que levantaban el vuelo, pero el viento no era suficiente, y debían esperar a una próxima ráfaga, que se los permitiera ¡¡hasta que llegaba y comenzaban a volar!! moviendo su máquina de una forma magistral, y volando a favor del viento. Hay algunas cosas, que no se pueden describir con palabras, solo puedo sentirlo cuando lo veo, y mucho más en el momento en que lo hago, pero esto fue lo que me faltó. 

Antes había estado en la Cueva de San Martín, es un lugar un tanto mágico, que ya conocía de antes, pues había estado en varias ocasiones, es una gran cavidad en la tierra, y que da paso a una cueva, y hay que bajar unas escaleras hasta esta cavidad, pero en esta ocasión la encontré cerrada y condenada con un candado, no pude bajar y una gran frustración se apoderó de mí … La última vez que estuve ahí, también habían cerrado la cueva, pero en esta ocasión, ni siquiera pude bajar la escalinata, esculpida en la roca hasta la gran cavidad, y de manera que me quedé con el culo al aire, sin más opción que irme a otro lugar … Parece ser que hay muchas personas incivilizadas, que han hecho algunos destrozos en aquella cueva, y como siempre sucede, unos pagan por los otros, y en este caso lo pagamos, ¡¡los que siempre dejamos el lugar de la misma manera que lo hemos encontrado!!, y como diría también mi madre: “siempre pagan justos por pecadores”… y a joderse. Se dice que esa cueva era utilizada, en la Edad Media, por los monjes templarios, para sus ritos, todavía se pueden ver dos altares de piedra, dedicados a San Jorge y a San Martín. 

Yo recuerdo muy bien una serie de años atrás, era cuando todavía se podía entrar, y sin ningún impedimento, eran los tiempos en que la gente respetaba más todos los lugares, y no era como ahora, que todo el mundo hace lo que quiere, ya que la libertad se ha convertido en libertinaje. Me acordaré toda la vida de una ocasión, fue cuando junto a unos 8 ó 10 amigos de aventuras, entramos por el angosto paso y hacia el interior de esa cueva. Nunca olvidaré el gran susto que nos llevamos, cuando comenzaron a salir cientos de murciélagos hacia el exterior, ¡¡y casi todos rozando nuestras cabezas!!, pues apenas les dejábamos espacio … Dicen que tienen un sistema de radar perfecto, que no les permite chocar, y esto lo puedo asegurar muy bien, pues no hubo ni uno solo que chocara contra nosotros, pero los gritos de susto y miedo que dieron las chicas, cuando comenzaron a salir y pasar junto a ellas, ¡¡fue tan grande!!, que debieron escucharlo en toda la isla, de la misma forma que se debieron escuchar las carcajadas de los chicos, ¡¡que nos reímos como nunca!! …

Texto del libro "Tres hermanos y dos herencias" - Diario de un karma familiar (II) - El Juego del Escondite (la búsqueda), reservados los derechos de autor. DF. Nomemientas Gavilán.
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